Tras dos meses de confinamiento, Austria volvió a abrir tanto pubs como restaurantes, convirtiéndose en uno de los primeros países en hacerlo. Aunque lo hace con restricciones: las mesas deben guardar al menos un metro de distancia entre ellas, está prohibido pedir en el mostrador y la hora de cierre son las 11 de la noche. El Gobierno austriaco defiende que el país goza de esta ventaja frente a muchos otros porque tomó las medidas necesarias frente al virus en el momento adecuado. El próximo paso no es otro que reabrir los hoteles y las fronteras.