El primer ministro británico Boris Johnson se niega a dimitir tras otro escándalo por ascender a un conservador acusado de abusos sexuales. Su cargo pende de un hilo, pero ese hilo le basta por ahora aunque se le van dos ministros y crece la rebelión en el partido conservador. Una vez más el primer ministro aseguró en el parlamento que no tiene intención de dimitir. La oposición laborista, encabezada por Keir Starmer, asegura que el gobierno se derrumba, y criticó no sólo a Johnson, sino al resto de los ministros que decidieron apoyarle. Johnson ha conseguido sobrevivir a escándalos anteriores. Pero con la opinión pública y sobre todo con su partido volviéndose contra él, y ahora con dos ministros abandonándole, sus posibilidades de mantenerse en el poder disminuyen por momentos.
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