Cerca de 200.000 personas se han podido despedir del papa emérito, que murió el pasado sábado a los 95 años, tras visitar la capilla durante los tres días que ha estado abierta, antes de que este jueves se realice el funeral en la plaza de San Pedro.
Ante su cuerpo, en el último día de capilla ardiente antes del funeral, se han visto personas emocionadas que se secaban las lágrimas, se arrodillaban y se persignaban con la señal de la cruz en muestra de profundo respeto.
En el funeral se prevé la presencia de más de 400 obispos y 4.000 sacerdotes para unas exequias que serán casi en su totalidad como las de los papas «reinantes», a excepción de algunos pequeños detalles debido a su condición de emérito en el momento de la muerte.
La delegación española está encabezada por la reina emérita de España, Sofía, y el ministro español de la Presidencia, Félix Bolaños. En la delegación también está la embajadora de España ante la Santa Sede, Isabel Celaá, y varias autoridades religiosas como el cardenal y arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española, entre otros.