Conmoción en la comunidad de hermanos misioneros de Montfort de la localidad Saint-Laurent-sur-Sèvre, en el oeste de Francia, donde un sacerdote ha sido asesinado en extrañas circunstancias. La policía encontró su cadáver después de que un hombre se presentara este lunes por la mañana en comisaría y confesara que había matado a un clérigo. Este hombre es el mismo que estaba bajo control judicial por supuestamente haber provocado un incendio en la catedral de Nantes en julio del año pasado. Poco se sabe sobre cómo se cometió el crimen, aunque fuentes policiales descartaron que fuera con arma blanca.
El sacerdote fallecido se llamaba Olivier Maire, tenía 60 años y llevaba varios meses conviviendo con su supuesto asesino. «Tenía la bondad escrita en el rostro», ha dicho del clérigo el presidente francés, Emmanuel Macron, en un tuit. El sospechoso es un ciudadano de 40 años ruandés al que Francia había negado en varias ocasiones la condición de asilado.