Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU han denunciado a Rusia. El motivo son las cuatro consultas populares que se han llevando a cabo en Ucrania y según las cuales Moscú considera que una gran parte de la población quiere la anexión.
El presidente de la exrepública soviética, Volodímir Zelenski, descarta negociar con Rusia sobre este asunto: «El reconocimiento por parte de Rusia de los pseudo-referendos como algo «normal», la implementación del llamado escenario de Crimea y un nuevo intento de anexión de territorio ucraniano significa que no hay nada que hablar con el actual presidente de Rusia.»
Linda Thomas-Greenfield, embajadora de Estados Unidos ante la ONU, ha calificado de «farsa» los referendos y sostiene que estaban «predeterminados en Moscú». También el representante de la diplomacia de Washington, Antony Blinken, ha prometido que Occidente nunca reconocerá la anexión de territorio ucraniano por parte de Rusia.
Una postura similar a la del secretario general de OTAN, Jens Stoltenberg: «La farsa de los referendos, la retórica nuclear, combinada también con la movilización de las fuerzas armadas en Rusia, todo esto es una grave escalada del conflicto».