El 90% de la ropa usada recogida en Carballo tiene una segunda vida con el reciclaje

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  • Humana recuperó en el primero semestre más de 37 toneladas, y evitó la emisión de 226 toneladas de CO2.

La recogida selectiva y la gestión del residuo textil permitieron recuperar en el primero semestre del año en Carballo más de 37 toneladas, el equivalente a 150.000 piezas. El 90% de las prendas verano alargado su ciclo de vida gracias a la reutilización y el reciclaje, dos elementos básicos para la economía circular y la creación y mantenimiento de empleo verde por parte de la Fundación Humana. Además, esta gestión del residuo textil evitó la emisión de 226 toneladas de CO2.

La entidad sin fin de lucro recuperó 37.034 kg de enero a junio, por 36.214 en el mismo período del año pasado, lo que supone un incremento del 2,3%. El residuo textil (ropa, calzado, complementos y textil de hogar) depositar en los contenedores instalados en espacios de fácil acceso y que se vacían periódicamente para garantizar un buen servicio.

Las 150.000 piezas recuperadas fueron almacenadas inicialmente en la planta de transferencia que Humana tiene en Santiago y posteriormente se clasificaron en la planta de preparación para la reutilización que tiene en Leganés (Madrid). «El primer objetivo siempre es la reutilización, porque el artículo más sostenible es lo que ya se fabricó y no tiene más costes ni impactos de producción; después, el reciclaje; por último, cuando no queda más remedio, la valorización energética o su envío al vertedero», afirma Rafael Mas, director de Proyectos y Relaciones Externas de Humana.

Rafael Mas agradece «enormemente las donaciones de la ciudadanía» pero señala que «queda mucho camino por recorrer porque cada ciudadano descarta anualmente de entre 20 y 30 kg de textil, pero en los municipios con recogida selectiva no se alcanzan los 5 kg de media». Dicho de otro modo: en España se genera anualmente más de un millón de toneladas de residuos textiles; desgraciadamente, solo se recoge algo más de un 10%. El resto se tira en otras fracciones y acaba finalmente en una escombrera. Son cifras inasumibles que la legislación trata de mitigar.