Desde este viernes, será obligatorio presentar este documento para poder entrar en los museos, restaurantes u otros muchos lugares públicos de estos países. Las autoridades advierten de fuertes multas para todo aquel, cliente o encargado de establecimiento, que incumpla la norma. Los ciudadanos italianos ya estaban sobre aviso: el Gobierno anunció la norma el pasado 22 de julio, y unos 50 millones de los 60 millones de residentes en Italia ya tenían el certificado a finales de ese mes.
Para obtenerlo, uno debe demostrar que ha recibido al menos una dosis de una vacuna contra el coronavirus aprobada para su uso en la Unión Europea, que se ha recuperado del COVID-19 en los últimos seis meses o que tiene resultados negativos de un análisis realizado en las 48 horas anteriores. Además de los expedidos por la Unión Europea, Italia aceptará también los certificados de vacunación expedidos por Estados Unidos, Canadá, Japón o Israel.
En Francia, y tras la aprobación por parte del Constitucional de la obligación de presentar, desde el próximo lunes, el famoso certificado, las protestas no han tardado en multiplicarse. El pase sanitario es requerido en Francia desde el pasado día 21 de julio en lugares como cines, museos o centros deportivos con capacidad para más de 50 personas. Y a partir del lunes 9 de agosto será además obligatorio en cafeterías o restaurantes o para coger un avión. Simplemente, imprescindible.