El papa ha defendido en Portugal que ‘en la Iglesia tiene que haber lugar para todos’

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El papa Francisco ha reconocido, durante su primera homilía en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Lisboa, que los «escándalos» han afectado a la Iglesia y ha pedido «acoger y escuchar siempre» a las víctimas de abusos.

El pontífice ha indicado en su discurso, leído en español, que a veces los sacerdotes y religiosos pueden experimentar «cansancio» en medio de un mundo «secularizado», con un «creciente distanciamiento de la práctica de la fe», y ha añadido que esto se acentúa por la «rabia» de algunos por el «mal testimonio» de la Iglesia y por los «escándalos».

En la extensa homilía, el Pontífice también ha defendido que «en la Iglesia tiene que haber lugar para todos». «No olviden esta palabra, todos, todos, todos», ha remarcado Francisco, al tiempo que ha pedido que «la Iglesia no sea una aduana para seleccionar quiénes entran y quiénes no».