Con los números sobre la mesa y 31 procuradores (a diez de la mayoría absoluta), al PP no le queda otra que negociar para lograr una investidura pero su candidato, Alfonso Fernández Mañueco, ha evitado en todo momento dirigirse a Vox, que, con sus 13 escaños, tendría la llave de su posible gobierno. Dice que hablará con todas las formaciones y no descarta una gran coalición con el PSOE en la región. El partido de Santiago Abascal no se lo pondrá fácil porque insiste en que tiene “el derecho” y el “deber” de gobernar con un peso proporcional al que tenía Ciudadanos en el anterior Ejecutivo PP-Cs. Y los socialistas ya han dejado claro que no facilitarán un gobierno del PP, dicen, «manchado por la corrupción» para frenar a Vox.