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Un barco de avistamiento de cetáceos la vio aboyando y desde allí mismo avisaron al fotógrafo de ballenas Teo Lucas. Él mismo cedió las imágenes a los medios de ese calamar gigante que apenas acababa de morir. Hicieron falta 3 personas para sacarla del agua. Ahora está en las instalaciones del Instituto de Oceanografía de España, donde la van a conservar hasta hacerle la necropsia. Por primera vez se encuentra un calamar gigante en tan buenas condiciones.