España vota en un escenario de incertidumbre total y con la gobernabilidad en vilo

Los españoles acuden este domingo a votar con la sensación de que todo está en el aire a juzgar por unos sondeos que apuntan a un nuevo callejón sin salida, salvo que alguien se mueva de posición. De nuevo, y salvo sorpresas, habrá un parlamento muy fragmentado y dividido, con dos bloques, el de izquierda y el de derecha, que no sumarían mayoría absoluta. 

Los ciudadanos, hartos de la política, no terminan de acostumbrarse a unas elecciones generales por año y a Gobiernos en funciones o con mayorías tan exiguas que convierten en proeza las sumas parlamentarias y en galimatías la geometría variable en el Congreso. Este 10N puede prolongar, por tanto, esta etapa de inestabilidad política que arrancó en 2015

Los ciudadanos votan este domingo pero es más que probable que nada quede cerrado tras el escrutinio en una noche electoral que acabará con los candidatos calculadora en mano sumando escaños y planteando ya nuevas estrategias para pactar. Las elecciones ya son un partido a doble vuelta: el primero en el que los ciudadanos votan y el segundo y decisivo, en el que los políticos pactan. ¿Pactarán esta vez?