SOS casas de apuestas. La nueva droga del siglo XXI

El pasado domingo, 6 de octubre, una hora antes del partido Deportivo-Almería y bajo el lema: «Fóra as casas de apostas dos nosos barrios», varios colectivos vecinales y sociales se manifestaron muy cerca del estadio de Riazor para plantar cara a la ludopatía. Dando así visibilidad a un problema de graves consecuencias  y que  afecta, cada día,  a  gente más joven. Al mismo tiempo tenían lugar otras protestas en diferentes ciudades de la geografía española, siendo la de Madrid, con 1500 personas, la más numerosa.

A bote pronto podemos destacar que el gasto de la población gallega en juegos y apuestas creció un 27%, además, el 34% de los casos de ludopatía aparecen en menores de 18 años.

Se producían, por tanto,  las primeras reacciones de la sociedad civil ante un problema que se está convirtiendo en una peligrosa lacra, una nueva droga llamada casas de apuestas on line, anunciadas por periodistas, deportistas y famosos. Las cuales cuentan con locales muy cerca de los  centros de enseñanza. Con consecuencias nefastas,  tanto por provocar  enfermedades como  por arruinar vidas.

Como no podía ser de otra manera, surgen opiniones contrarias en quien considera desmedida  esta reacción de protesta, al considerar la libertad del adulto coartada. Pese a todo, la realidad es que existe un más que evidente riesgo de ludopatía, capacidad de generar adicción con  familias destrozadas. Por consiguiente, ¿acaso no debemos proteger de este riesgo al individuo, máxime cuando se trata de un menor, mucho más vulnerable y frágil? ¿No debe ponerse freno a esta pasividad y reaccionar eficazmente?

Destacar que en la Estrategia nacional sobre adicciones 2017-2024, aparecen, como novedad, las adicciones sin sustancia. Haciendo hincapié en los juegos de apuesta  (presencial y on line). Reconociendo la falta de datos  y advirtiendo de la importancia que está adquiriendo en los últimos años.

Se trata, por tanto, más de un problema de salud pública que de un problema de libertad del individuo.

El Defensor del pueblo recomienda prohibir toda publicidad de juego y apuestas en medios con la excepción de loterías y ONCE. Mientras, hoy en día sucede todo lo contrario. Asistimos, impasibles, a un bombardeo medido, estudiado y sistemático de este tipo de publicidad. Baste señalar que en los descansos de los partidos de fútbol, la mitad de los anuncios son de casas de apuestas. Si a esto le añadimos, una estrategia de marketing agresivo, orientado a los más jóvenes ergo más vulnerables, aderezado con el protagonismo de famosos, héroes del deporte, periodistas y personas con mucha influencia en la sociedad en dichos spots, el coctel molotov está servido. La percepción del peligro queda anulada y se produce una falsa conciencia de actividad inocente, la cual, curiosamente, también realizan nuestros modelos de comportamiento social, nuestros referentes, quienes sin pudor alguno, nos lo cuentan y anuncian en los medios. Para más inri, equipos admirados, respetados y muy queridos como el Real Madrid, con una proyección global, lo han llegado a publicitar en su camiseta.

El rumbo para atajar el problema deber ser fijado por expertos y políticos, pero también es competencia de la sociedad, que debe reaccionar. Como ya ha empezado a hacer con las primeras protestas, baste citar el comentado ejemplo en A Coruña, complementado además, en las últimas semanas con una labor divulgativa, advirtiendo de los peligros de la adicción. Ayudaría en grado sumo, la existencia de una conciencia ciudadana contraria a la publicidad de los famosos de dichas casas de apuestas.

Como aspectos positivos destacar los pasos en la buena dirección que se están tomando, por ejemplo, en equipos como la Real Sociedad de San Sebastián que ha decidido no llevar publicidad de casas de apuestas. Iniciativas públicas, como en Italia donde  en 2018 se prohibió la publicidad de los juegos de azar. Ya dentro de nuestro  país y recientemente,  en Euskadi, dónde no se permite esta  publicidad en tv y radios públicas. En el campo de la política, resaltar  propuestas como la de la existencia de una limitación de al menos 200m de estas casas con respecto  a los colegios, en Extremadura, o a la de Madrid, de 100m pero que algunos partidos  quieren ampliar a 500m.

Pese a todo, queda muchísimo por hacer, y los pasos dados son aún muy cortos, sobre todo en el marco legislativo, dónde se puede y se debe ser mucho más proteccionista, garantizando la salud pública. Además, no debemos caer en la ingenuidad y tener claro que estamos ante un negocio  extraordinario que mueve miles de millones al año. Solo en España la cifra es de 13.000 millones y subiendo de una manera exponencial e imparable. Según datos de Hacienda estamos ante 3 millones de cuentas activas y casi un millón y medio de jugadores activos. Cifras que se corresponden con las apuestas legales, si a esto le sumamos las ilegales, el mal es todavía peor, pues alcanza a corromper el deporte y a la sociedad en general (ejemplo: el caso Oikos).

En definitiva estamos ante un problema novedoso, de consecuencias y datos de reciente conocimiento y que afecta a la salud, a la economía y a la sociedad. Con pinceladas de cuestionamiento ético y, en algunos casos, consecuencias penales.

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO