España pone en marcha una industria de guerra frente al COVID-19


La línea de montaje del fabricante español SEAT en Cataluña ya no fabrica coches. La empresa ha transformado el motor de los limpiaparabrisas en uno de los bienes más preciados y escasos en la lucha contra el COVID-19: los ventiladores. Están esperando la autorización del Ministerio de Sanidad para empezar con la producción a gran escala.

Nicolás Mora, director de producción de Seat asegura que la motivación de los trabajadores es fabricar un equipo que pueda llegar a salvar vidas.

Estos ventiladores son esenciales para aumentar la capacidad de las unidades de cuidados intensivos, que se han convertido en imprescindibles en la respuesta contra el coronavirus. Salvarán vidas en el hospital, pero también mantendrán el aliento de una economía que se encuentra en la UCI.

Mientras España lucha por asegurar suministros sanitarios en un mercado global saturado por la demanda, el Gobierno español ha ordeando la movilización de todos sus recursos nacionales.

Las autoridades esperan que la transformación en una economía de guerra salve los puestos de trabajo, después de que más de 900.000 trabajadores hayan sido despedidos debido al impacto de la pandemia.

La ministras de Industria, Reyes Maroto, ha asegurado que más que una economía de guerra, nos encontramos ante una industria de guerra: «Estamos desarrollando capacidades productivas nuevas para poder autoabastecernos».