Inoportuna encuesta en la Costa da Morte

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Una encuesta sobre el feísmo, recientemente publicada por un conocido periódico, ha levantado ampollas en la Costa da Morte. Dicha encuesta, votada por los internautas, establece un ranking de  localidades, colocando a Malpica a la cabeza de las más destrozadas por el urbanismo salvaje, la apatía política en el control y el escaso interés por el decorado público. Le siguen en la lista, Carballo, Cee, Caión y Fisterra.

Las reacciones ante la inoportunidad de la encuesta no se han hecho esperar. El señor Walter Pardo, alcalde de Malpica, ha salido en defensa de la villa y sus ciudadanos. El sentimiento de ofensa y ataque ha inundado todas las capas de la sociedad de la localidad, suscitando no pocas reacciones de estupor e insatisfacción ante lo que consideran un atropello a los intereses malpicanos. No se pone en duda que lo que se diga sea cierto y que haya que actuar en su corrección, se critica el momento e inoportunidad  del tema.

El regidor municipal señalaba que encuestas de ésta índole cierran las puertas al turismo, el cuál es una fuente de ingresos importantísima. Al mismo tiempo apuntaba los muchos encantos y atractivos de la villa: gastronomía única (peixe salvaxe, marisco, etc), paisajes de una belleza descomunal, bellas artes (medalla en el 2008), etc

Por si esto fuera poco, presenta también una notable riqueza patrimonial. Se trata de un pueblo con historia, que ya aparece documentado en el siglo XIII como lugar perteneciente al Señorío del Arzobispado de Santiago. Cuenta con lugares como Torres de Mens, la iglesia románica de Santiago de Mens (siglo XII), Ermita de San Adrián, Dolmen Piedra de la Arca, La Casa del Pescador (que contiene murales de Lugrís). Sin olvidarnos del puerto, su lonxa, sus pescadores de caña que nos rescatan la nostalgia en la memoria, tarrafas y motoras llegando a puerto “cheas de peixe”, la posibilidad de ver in situ la práctica de oficios tradicionales con las “redeiras” cosiendo las redes rotas en el fondo del mar, la cerámica de Buño. Tantos y tan variados  atractivos que quedan en el tintero para, en cambio, destacar lo negativo, resaltar lo feo, vender lo que no vende y maximizar lo poco que puede ahuyentar a los visitantes.

Se trata de pegarse un  tiro en el pié del turismo y de la imagen, lo que no gusta ni en Malpica, ni en Carballo, ni en la totalidad de la Costa da Morte.

Todos debemos remar en la misma dirección, máxime en los duros tiempos de crisis sempiterna que nos toca vivir. Medios de comunicación, vecinos, instituciones, asociaciones, etc.  Debemos marcar un objetivo común, sin fisuras, y atraer gente, resaltar lo positivo, amén  tratar de corregir lo negativo.

Más explícito se mostraba Walter Pardo a la hora de puntualizar la falta de sensibilidad y de sentido por hablar de los edificios abandonados. Apuntando soluciones a dicho problema, siempre mirando al futuro, con un orden en la construcción, una normativa clara y que ésta se cumpla estrictamente. Además, señalaba la necesidad de traer gente al pueblo, conseguir fijar residencia aunque ésta trabaje en ciudades más grandes pero cercanas, como A Coruña, pero viviendo en Malpica y “comprando” calidad de vida.

 Para ello sería de gran ayuda quitar el peaje Carballo-A Coruña. Conectar mejor con el sur de Galicia, que sea más fácil y menos costoso llegar a Santiago, que la circunvalación a Carballo se refleje entera, que haya una doble vía de la rotonda de Buño a punta del este, que el polígono industrial sea más atractivo para las empresas para así crear más y mejor empleo. Una serie de medidas que si ayudarían al desarrollo de Malpica y por ende a toda la Costa da Morte.

Sin duda alguna la libertad de prensa es un derecho, pero también lo es el derecho a la crítica, y en este caso, un pueblo que se siente ofendido y que no entiende como medios locales no reman en la misma dirección que ellos, lo expresa en boca de su máximo representante público, su alcalde. Quien además de hacerlo con saludable vehemencia, discurso claro y contundencia amable, aporta un diagnóstico de las necesidades reales del pueblo y hacia donde se deben dirigir las soluciones.

Por: ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO