32
Comienza un nuevo juicio contra los directivos de la antigua Caixanova por una operación inmobiliaria, cuando menos, sospechosa. Los acusan de concederle un préstamo de 67 millones de euros la una sociedad sin las garantías suficientes. Caixanova perdió casi 42 millones en esa operación. La instrucción desveló que nunca se explicaron los riesgos de la operación y que no se valoró que los prestatarios tenían problemas de liquidez y solvencia. De hecho nunca devolvieron el dinero. Uno de los beneficiados era el hermano de Gregorio Gorriarán, luego director general de Caixanova y uno de los acusados.