La gran ciudad australiana de Sídney se encierra dos semanas por la variante Delta


Sídney parece una ciudad fantasma. La mayor urbe de Australia, con sus 5,3 millones de habitantes, vuelve a estar confinada tras la aparición de un brote de la variante Delta del coronavirus. El pasado jueves la medida se aplicó a tres distritos. Un día después, se extendió a toda la ciudad y zonas aledañas por un período de dos semanas al ver que se multiplicaban los contagios, con una treintena de nuevas infecciones en 24 horas. Los habitantes solo pueden salir a la calle para hacer algo de deporte, ir a trabajar si no tienen alternativa o comprar lo esencial. Australia, gracias a su sistema de confinamientos breves y localizados, vive desde hace meses una relativa normalidad. El coronavirus ha dejado 910 muertos. En Sídney, ante los centros de test COVID, se han formado colas de vehículos para hacerse las pruebas.