La mascarilla ha venido para quedarse, con o sin pandemia

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La mascarilla dejará de ser obligatoria al aire libre a partir del 26 de junio, siempre que pueda mantenerse la distancia de seguridad. Sin embargo, después de llevar más de un año protegiéndose con ella frente a la COVID-19, son muchos los interrogantes que pueden surgir entre la población. Los especialistas de HM Hospitales opinan que, actualmente, la situación epidemiológica y hospitalaria, así como el ritmo de vacunación son propicios a tomar esta medida, pero advierten que la mascarilla ha venido para quedarse.

El coordinador de la Unidad de Neumología de los hospitales universitarios HM Puerta del Sur, HM Montepríncipe y HM Torrelodones Dr. Máximo Gómez, explica que “la incidencia de la COVID-19, el avance de la vacunación de la población y el descenso de pacientes críticos en las UCIs invitan al optimismo, pero no podemos caer en el error de pensar que esto ha concluido. No podemos pasar del 0 al 100 en un instante. La mascarilla se ha mostrado como una medida eficaz, aunque incómoda, por lo que su supresión debería hacerse de un modo más progresivo y flexible” y añade que “seguirá utilizándose en determinados casos”.

En este sentido, a partir de ahora, la mascarilla deberá llevarse encima siempre y emplearla cuando sea oportuno, como en los espacios interiores o los exteriores donde sea imposible respetar 1,5 metros de separación entre las diferentes personas como en las aglomeraciones. Para el Dr. Gómez, hay que “tener sentido común. Salir de casa, caminar, socializar también resulta imprescindible y son actividades que deben mantenerse; pero con el menor riesgo posible. Así, en el exterior, manteniendo distancias y si el grupo está vacunado el riesgo de contagio, incluso sin mascarilla, es mínimo”.

No obstante, existe la duda sobre si su retirada podrá provocar un aumento en la aparición de enfermedades que se transmiten por vía aérea, como son las de naturaleza infecciosa o alérgica, aunque al haber superado la primavera y con el calor, los especialistas se decantan por pensar que si de produce un repunte de estas patologías será limitado.

La mascarilla se ha mostrado como una herramienta eficaz tanto para evitar la transmisión del SARS-CoV-2 como de otros tipos de virus, por lo que el Dr. Gómez está convencido de que “cuando finalice la pandemia, seguirá siendo un recurso a disposición de los médicos y no debemos despreciarlo, podremos contar con ella en ocasiones específicas”.