La nueva Defensora del Pueblo tomó posesión este viernes


María Dolores Fernández Galiño lo hizo promentiendo el cargo en una ceremonia realizada en el Parlamente Gallego, ante representantes de las instituciones, entre ellos el presidente del propio parlamento, Miguel Ángel Santalices, y del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Fernández Galiño, en su discurso, dijo que asume el compromiso de trabajar por la ciudadanía “haciendo del feminismo una señal de identidad de la institución”. Hizo hincapié en la plaga de la violencia machista y habló del deber “de luchar contra la violencia de género en todas sus manifestaciones”. También aseguró que su deber es estar, sobre todo, a un lado de los más desfavorecidos, porque “cuando todos los trenes ya pasaron, la valeduría del pueblo es el último tren”, afirmó. La nueva defensora también defendió la independencia de la institución y su papel de situarse frente al poder, desde un plano de lealtad, en el que esas “instituciones deben aceptar las críticas dentro de un sistema transparente que rinde cuentas al pueblo”, dijo Fernández Galiño.