Carreteras y vías férreas cortadas, tráfico perturbado, paros y protestas han marcado la novena jornada de movilización nacional en Francia contra la reforma de las pensiones. Los bloqueos de carreteras comenzaban ya de madrugada, pocas horas después de que el presidente francés, Emmanuel Macron, asegurara estar listo para aceptar la impopularidad de su proyecto, que espera implementar a partir del último trimestre de 2023. El punto más polémico, el retraso de la edad mínima de jubilación de los 62 a los 64 años. También hay decenas de institutos y universidades bloqueados en las grandes ciudades. En Nantes y Rennes se han producido choques entre manifestantes y policías, que han utilizado gases lacrimógenos y cañones de agua. Desde Marsella, el líder de izquierda Jean-Luc Mélenchon, ha defendido el derecho a la huelga y a la manifestación. La movilización ha vuelto a llevar el caos a los transportes, con reducción de servicios y bloqueos. Como ha ocurrido en la Gare de Lyon de París, una de las principales estaciones de tren de la capital francesa.