Tras casi cinco años, y con una pandemia global de por medio, la sexta cumbre entre la Unión Europea y la Union Africana ha empezado. Justo antes de su inicio, Francia anunció que retirará las tropas de Malí tras romperse las relaciones con la junta gobernante del país. París, junto con otros países europeos, ha estado luchando contra las insurgencia yihadista en esta región africana del Sahel desde 2013. Sin embargo, el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell, aún no se da totalmente por vencido.“No estamos abandonando el Sahel. No abandonamos Malí. Solo estamos reestructurando nuestra presencia para enfrentar la nueva situación política”, ha asegurado el Alto Representante.
En Bruselas, los líderes de los dos continentes buscan rehacer una relación construida en base a altos y bajos. Para los africanos, la cumbre es una ocasión para empezar de nuevo las relaciones con la UE. Y pasa por poner las cartas sobre la mesa en temas como el cambio climático. También está sobre la mesa un paquete de inversión de 150.000 millones de euros que se movilizará en los próximos años. Incluye fondos para proyectos de salud, educación e infraestructura. Pero la jefa del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ha asegurado que África necesita más dinero.
Otro de los temas de conflicto entre los dos continentes son las vacunas. África es la región menos vacunada del mundo, al contrario que Europa. Bruselas insiste en que entre las donaciones y el aumento de la capacidad de producción de África hay suficiente. Sin embargo, cualquier acuerdo sobre el tema tendrá que ser discutido entre los líderes.