Lucía Díaz Platas, primera carballesa en presidir la Sociedad Española de Radiofarmacia

Lucía Díaz Platas_Cedida

  • En una entrevista concedida a nhdiario, Díaz destaca que es preciso invertir más en ciencia y dejar a un lado los titulares tendenciosos sobre noticias relacionadas con la Covid-19

Lucía Díaz Platas (Carballo, 1987) preside actualmente la Sociedad Española de Radiofarmacia – SERFA, una especialidad sanitaria que estudia los aspectos farmacéuticos, químicos o biológicos de los radiofármacos, es decir, aquellos necesarios para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades en los Servicios de Medicina Nuclear.

Si bien la palabra “radiofarmacia” resulta muy desconocida para la gente en general, para Díaz esto es algo positivo ya que “quiere decir que tuvieron la suerte de no tener ningún allegado con un problema importante que precisara de este servicio”.

Objetivos como presidenta de la SERFA: visibilizar la especialidad

En el cargo desde diciembre del 2020, y tras cumplir dos años como vicepresidenta, la facultativa carballesa tiene muy claros sus objetivos.

A corto plazo, al tratarse de una sociedad científica, priorizará la organización de jornadas de Formación y Congresos. “Al encontrarnos con los problemas de reuniones sociales y movilidad derivados de la pandemia tuvimos que adaptarnos y convertir los congresos y asambleas presenciales en telemáticas” destaca Díaz Platas, una situación que además dificulta las relaciones sociales entre compañeros.

A largo plazo, desde la SERFA buscarán darle más visibilidad a la especialidad e intentarán “facilitar los trámites de desarrollo de nuevos radiofármacos con las autoridades sanitarias correspondientes”.

Licenciada en Farmacia, pero con la mirada puesta en la investigación

Lo primero que suele pensar una persona cuando se encuentra frente a un/una estudiante de Farmacia es que aplicará para un trabajo en un establecimiento farmacéutico. Pero no, hay muchas más opciones.

“Cuando me matriculé en Farmacia sabía que lo hacía para presentarme al FIR (Farmacéutico Interino Residente), aunque no tenía clara la especialidad por la que me decantaría”, destaca la carballesa. Finalmente optó por la Radiofarmacia mientras cursaba tercero de carrera y en la actualidad se dedica a la labor asistencial “produciendo radiofármacos PET para los Servicios de Medicina Nuclear del Sergas”.

La tecnología PET (siglas inglesas de Tomografía por Emisión de Positrones) es un sistema avanzado de diagnóstico, muy usado en la oncología, que requiere administrarle al paciente un radiofármaco. Gracias a esto se obtienen imágenes del comportamiento y metabolismo de los tejidos y órganos, llegando a detectar patologías cuando aún no hay síntomas físicos observables por otros métodos.

Lucía Díaz destaca la “suerte” que tuvo por poder realizar la tesis doctoral en un grupo “muy puntero” de investigación en Farmacología Pulmonar en la Fundación de Investigación del Hospital General Universitario de Valencia. “Allí aprendí mucho, desde valorar los efectos de un fármaco a nivel in vitro hasta el desarrollo de modelos animales” explicó para nhdiario.

En cuanto a su labor como investigadora, Díaz hace hincapié en que “en mi caso la terriña tiró más pero es una opción que no descarto de todo” a pesar de lo difícil que es investigar en España, pues “muchos de mis compañeros que quisieron crecer y seguir desarrollando su carrera investigadora decidieron hacer las maletas y marchar al extranjero”.

La ciencia en España, un tema pendiente

La “fuga de cerebros” en España no es nada nuevo. Un estudio del Bruselas CEPS determinó en un informe titulado EU Mobile Workers, sobre las migraciones de trabajadores dentro de Europa, que Italia y España encabezaban la lista de los países en los que sus trabajadores hacían las maletas para buscar más oportunidades laborales fuera.

Y si a todo esto le sumamos que en España la ciencia sigue siendo un tema pendiente tanto nivel inversión como a nivel educativo, las cuentas hablan por sí mismas.

Según el informe TIMSS (Estudio de las Tendencias en Matemáticas y Ciencias, en sus siglas en inglés), que mide las competencias de los alumnos de 4º de Primaria en 64 países, España sigue por detrás de la media de los países de la Unión Europea en Ciencias y Matemáticas. Los alumnos españoles alcanzaron una puntuación de 511 en la primera y de 502 en la segunda, cuando en el resto de los países europeos la media en Ciencias es de 514 y en Matemáticas de 513.

Quizás seguimos aprendiendo de una manera inadecuada, y quizás nos siguen enseñando las ciencias de una forma demasiado “exacta”. Lo que sí que ha quedado patente desde el inicio de la pandemia en nuestro país es que la sobreinformación estuvo a la orden del día, sobre todo en las redes sociales, plataformas a las que casi todo el mundo tiene acceso y a las que además se les da mucha credibilidad, independientemente de si habla un experto en la materia o e vecino de enfrente sin ningún tipo de formación al respeto.

La sobreinformación en tiempos de pandemia

“Es sorprendente ver a gente que no distingue un virus de una bacteria insultando a expertos y a microbiólogos diciendo “borrego, infórmate””, puntualiza Díaz Platas.

Considerando la educación como “algo fundamental, no solo a nivel científico sino de comprensión lectora y pensamiento crítico”, la carballesa hace hincapié en que muchas personas solo se quedan “con el titular” de la noticia que “normalmente es más amarillista para llamar la atención del lector”.

Esto, unido a la escasa formación de la población a nivel científico, da lugar a opiniones sin fundamento y basadas en sospechas. “Vemos un titular en el que se destaca que “una persona muere 48 horas después de vacunarse” y ya nos vamos a quedar con la idea de que fue por la vacuna, ni abrimos la noticia en la que se aclara que la muerte pudo ser causada por un accidente de tráfico”, insiste Díaz.

La divulgación científica en las redes sociales

Últimamente los divulgadores científicos se están haciendo un hueco importante en diversas plataformas y redes sociales, aportando datos científicos y de rigor apoyándose en ilustraciones y en un lenguaje más coloquial, intentando así acercar la ciencia a la gente de la calle.

Este tipo de información tiene una valoración positiva para Lucía Díaz porque “parece que cuando algo se escapa a nuestro entendimiento apostamos por teorías conspiratorias”, algo que sigue pasando, por ejemplo, con las nuevas vacunas para hacer frente al Covid-19.

Las vacunas contra el coronavirus

Si bien en la actualidad Lucía Díaz no se dedica a la investigación al encontrarse en la Unidad de Radiofármacos PET de Galicia en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, conoce a varios científicos y expertos que se encuentran en grupos de investigación intentando encontrar un medicamento efectivo y eficaz contra la Covid-19.

“La radiofarmacia es un área muy especilizada en el diagnóstico y tratamiento sobre todo de enfermedades oncológicas, por lo que en el desarrollo de estas vacuna no ha tenido mucho que ver”, destaca nuestra protagonista, pero “sin embargo en el campo de la inmunología a veces se recurre a la radiofarmacia para marcar anticuerpos y poder seguirlos en el organismo en el que se inyectan para ver su distribución”.

Todo esta relacionado y cualquier trabajo o aportación es necesaria para intentar paliar los devastadores efectos que está produciendo la actual pandemia y, sobre todo, es preciso destacar que las vacunas de Moderna o Pfizer son seguras.

Miedo a vacunarse: ¿desconfianza por miedo o mala educación en ciencias?

“Que una persona piense que una vacuna tarda mucho tiempo en desarrollarse y que en el caso del SARS-COV-2 se autorizaron tan rápido quiere decir que por lo menos sabe algo del tema” sentencia Lucía Díaz, quien además hace hincapié en que en esta pandemia se dieron “un cúmulo de circunstancias”.

Díaz señala, por una parte, la unión de grandes científicos a nivel mundial que “trabajaron como si se tratara de un único grupo de investigación”. Que los propios científicos chinos compartiesen la primera secuenciación genética del virus “no es algo habitual porque normalmente en la industria farmacéutica existe competencia, y el que primero saque el fármaco “X” al mercado es el que se lleva la patente por 10 años”, algo “lógico” porque invierten muchísimo en la investigación de nuevas moléculas a pesar de que “muchas se quedan por el camino”.

Por otro lado, Díaz destaca la inversión económica de casi todos los países, quedando demostrado que “si se invierte en ciencia hay resultados”, algo que no casa con la tendencia de los últimos años de “recortes tras recortes en nuestro país”.

Preguntada sobre la seguridad de las vacunas, la carballesa señaló que las agencias reguladoras suelen tener unos plazos para la revisión de la documentación y la autorización de ensayos clínicos que “en este caso abrieron la puerta a la revisión simultánea para acelerar el proceso, pero realizando exactamente todos los pasos para garantizar la seguridad y la eficacia que se haría con la autorización de un nuevo medicamento en las condiciones habituales”.

Además hay otro tema que tiene que quedarnos claro, y es que las farmacéuticas empezaron a producir a gran escala las vacunas antes de estar autorizadas “a sabiendas de que si no pasaban los ensayos tendrían pérdidas económicas incalculables, lo que aceleró el suministro una vez autorizadas”.

Lucía Díaz entiende que “haya gente reticente a vacunarse”, si bien lo que no le tiene sentido son otro “tipo de negacionistas”.

Explica para nhdiario que “Internet es una gran fuente de información pero también de desinformación”, y aquí la educación tiene un “papel importantísimo” a nivel científico y de pensamiento crítico. “Es preciso saber distinguir lo que se lee en una fuente oficial o en un artículo de una revista científica de prestigio de un bulo o noticia falsa (fake new)”, sentencia.