Profesores y personal educativo salieron a las calles de Bruselas para protestar contra los recortes y para dejar claro su rechazo a una reforma educativa que, unida a la crisis derivada de la pandemia, ha alargado sus horarios de trabajo, ha multiplicado sus tareas diarias y sobre todo ha añadido muchos más alumnos por clase. Los trabajadores de los centros están cansados y alertan de que lo que sucede hoy en Bélgica pasará mañana en el resto de Europa. La última manifestación similar por parte de los profesores tuvo lugar en 2011, hace más de 10 años. Pero esta vez la rabia es mayor, con todos los sindicatos apoyando la protesta. El constante cambio de los protocolos sanitarios, la gestión de las ausencias o la falta de continuidad en el aprendizaje son los problemas que habría que tratar según denuncian los profesores, que lamentan no obstante cómo las autoridades parecen interesadas tan sólo en recortar gastos. Los profesores avisan de que si la situación sigue empeorando iniciarán contactos con sus colegas de otros países europeos en busca de una posición comunitaria mucho más fuerte con la que exigir cambios reales.