Prórroga del aislamiento social ante el coronavirus

Cedida.

Las autoridades sanitarias insisten en el estricto cumplimiento de las medidas de distanciamiento social para poner el freno a la curva de contagios. Al cierre de colegios y Universidades, tiendas de servicios no esenciales, le sigue ahora el de fronteras. Junto a estas medidas, el endurecimiento en el control de la libre circulación de personas, tanto en la vía pública, cuando ésta no se ajusta a los parámetros permitidos por el reciente Estado de alarma, como en carreteras, donde sólo se permite una persona por vehículo, 2 en circunstancias especiales y siempre con el segundo ocupante en el asiento trasero y en el lado derecho (para respetar la distancia de seguridad), además de tener que demostrar con solvencia acreditada la razón de encontrarse en circulación; implementan la efectividad de las medidas aprobadas recientemente en el último Consejo de ministros. Así como su cumplimiento estricto, al albur del control por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado

Y en este contexto la pregunta del millón es: ¿cuánto tiempo se necesita para que las restricciones surtan efecto?

Las evidencias científicas requieren de un tiempo del que no disponemos, tampoco sabemos el comportamiento del coronavirus, el cual, al ser nuevo, no nos permite trazar una evolución y forma de comportamiento concreta y determinada.

Ante esta situación, tenemos en Italia, China y Corea del Sur, el espejo en el que mirarnos.

Por una parte, tanto China (país donde surgió el primer caso) como Corea del Sur, han experimentado una evolución notabilísima en la reducción del número de contagios.

China iniciaba las medidas de confinamiento en Wuhan el pasado 22 de enero y en la provincia de Hubei, el 25 del mismo mes. De este modo, el pasado miércoles se producía la feliz noticia del primer día sin contagios locales. Si hubo 34 de los llamados “importados” (viajeros procedentes de otros focos de la pandemia) pero cero producidos en el gigante asiático. La tendencia de los últimos días estaba cerca de los 50 diarios.

En Corea del sur las últimas fechas registraban en torno a 100 casos diarios. Los números también son de una bajada espectacular. Consecuencia directa de la realización de numerosos tests diarios para conocer el número más aproximado real de positivos, seguimiento exhaustivo de los infectados y un confinamiento efectivo.

Por otra parte, tenemos el caso mucho más cercano tanto en el tiempo como en kilómetros, en la muy cercana Italia.

El país transalpino está viviendo un auténtico drama. Cuenta con 41.000 personas diagnosticadas, 4.400 curados y 33.190 que continúan enfermos. Además, acaba de superar a China en número de muertos. En las últimas 24 horas del pasado jueves se han producido 427 fallecimientos, con un total de 3.405 frente a los 3.249 en China. Aún más desolador resulta el dato si comparamos los 60 millones de habitantes con los que cuenta Italia con los 1.395 millones de China.

Por si esto fuera poco, la situación en la Lombardía es más que desesperante. En la provincia lombarda de Bérgamo se contabilizan 4.645 contagiados. Además de producirse la escena dantesca y dramática de la jornada, con la caravana de 30 camiones con féretros trasladándose para ser incinerados en otras localidades. Imagen que ponía los nervios de quien lo observaba, a flor de piel. Duras escenas que hacen más difícil entender como las medidas de confinamiento en dicha región del norte de Italia no se cumplen con una disciplina espartana. A través de controles en los teléfonos móviles se ha descubierto que se producen un 40% de desplazamientos. Unos por trabajo, pero otros esgrimiendo la razón más baladí que se les pueda ocurrir, con el consiguiente menosprecio del riesgo al que ponen a sus semejantes, y a ellos mismos. Una inconsciencia que está saliendo carísima, y en lo más preciado, en vidas humanas.

El presidente de Lombardía, Attilio Fontana ha suplicado a sus conciudadanos que no salgan de sus casas. Amenazando con medidas más agresivas, en el supuesto de no conseguirlo. En la misma línea se expresaba el Primer Ministro italiano Giuseppe Conte, en una entrevista a Corriere, donde mostraba su incredulidad y estupor, al ver que la gente no respetaba las medidas, utilizando incluso, en algunos casos, el espacio público como centro de reunión.

Italia iniciaba el confinamiento en el norte del país el pasado 23 de febrero, días después, el 10 de marzo se extendía a la totalidad del estado. Si bien, en un primer momento se consideró volver a la normalidad en colegios y universidades el 15 de marzo, posteriormente se pospuso al 3 de abril. En estos momentos el gobierno italiano considera que un mes no será suficiente, siendo inevitable prolongar el confinamiento para lograr derrotar al covid19.

Semejanza en el tratamiento iniciático de la enfermedad, en el manejo de los “tempos” y en la cercanía tanto sentimental como de proximidad geográfica hacen que los españoles veamos a Italia como el espejo más realista en el que reflejarse. Nuestra cultura, forma de entender y actuar en la vida, componenda genética y pertenencia a la Unión Europea nos sitúan como altamente afines y semejantes. Aviso a navegantes de que esto, se va a prorrogar en el tiempo más allá de lo que pensábamos, y que debemos ser muy estrictos en el cumplimiento de las duras medidas de confinamiento social.

En primer lugar, debemos preservar la salud, priorizando la vida humana. A continuación, exigir medidas económicas que de verdad ayuden a “salvar” el desastre económico que se va a producir.

Tiempo habrá después de depurar responsabilidades, y aquel que se haya manejado con comprobada imprudencia y temeridad en el ejercicio de su cargo público, de demostrarse, pague por ello.

Ahora solo nos queda ser estrictos en demasía para evitar en lo posible los duros días que han de llegar. Este país ha demostrado ya muchas veces que, en las duras, sabe actuar.

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO