Miles de reservistas se incorporan estos días a la movilización parcial que anunció Putin a principios de semana. Los que llegan tienen que someterse a un examen completo de salud antes de comenzar el entrenamiento de combate. Una vez dentro se les entregan armas para iniciar ese entrenamiento en unas instalaciones. Aparte de los reservistas citados también recibieron notificaciones personas que no están en la reserva y nunca sirvieron, según han denunciado abogados de derechos humanos y afectados. De ahí que se hayan producido colas en la frontera entre Rusia y Georgia. Han alcanzado hasta 10 kilómetros según el servicio ruso de mapas en línea, Yandex Maps. Además, Putin ha firmado una ley que aumenta las penas por rendirse o negarse a combatir. El Kremlin ha calificado la reacción como «histérica».