Este domingo se han cumplido cinco años del que fue el peor atentado islamista en Alemania. Un atropello contra un mercadillo navideño en Berlín mató a trece personas, una de ellas ha fallecido el pasado 5 de octubre a los 49 años como consecuencia de las graves lesiones que le dejó un fuerte golpe que recibió en la cabeza, probablemente, al intentar socorrer a los heridos. El atacante disparó al conductor de un camión para hacerse con el vehículo y arremeter contra la multitud.
El presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, ha hablado en la ceremonia conmemorativa de la «enorme fisura» que dejó aquel ataque y ha puesto de manifiesto los fallos del Estado en el ejercicio de sus obligaciones para evitar este tipo de situaciones: «Tenemos que admitirlo: el Estado no ha sido capaz de cumplir su promesa de protección, seguridad y libertad. Esta es su deuda, con las víctimas, los heridos y sus familias.