Después de tres años, la mascarilla deja de ser obligatoria en centros sanitarios y se volvieron a ver rostros descubiertos en hospitales, centros de salud, residencias y farmacias. La máscara ya no es obligatoria, pero muchos optan por llevarla igualmente. De hecho sigue a ser una medida recomendada, especialmente para las personas con síntomas y en las zonas con pacientes vulnerables, las urgencias y las UCI.
En las farmacias, muchos clientes contaban los días para quitarla. También los que están en el otro lado del mostrador agradecen poder trabajar sin ella, por comodidad y por recuperar la información que si perdía detrás de la máscara. También se decretó oficialmente el fin de la emergencia por COVID-19 en España. Y con esta medida, poner la máscara o quitarla es ya una decisión propia de cada ciudadano.