Valencia ha reabierto las discotecas este fin de semana tras tres meses con la persiana anclada al suelo. La sensación es entre alegría, contención e intento de adaptarse a una nueva normalidad todavía extraña: Nada de servicio en barra, ni de pistas de baile ni de abrir más allá de las 12. En los locales suena la música como hace tres meses, pero donde podría haber cuerpos siguiendo el ritmo hay mesas con distancia de seguridad, mientras que las pantallas replican mensajes recordando las medidas y la disponibilidad de gel hidroalcóholico. Los clientes vuelven con ganas de diversión, acostumbrados ya a las máscaras, lo que peor llevan, dicen, es lo de no tener pista de baile, pero muchos se van conformando con bailar desde el asiento.