El fuego avanzó inexorablemente en Gran Canaria este domingo en medio de unas condiciones especialmente adversas: temperaturas de hasta 40 grados, vientos de más de 30 kilómetros por hora y una humedad por debajo del 10%. Atrás quedan entre 3.000 y 4.000 hectáreas calcinadas. El panorama que se contempla resulta devastador y el fuego deja atrás numerosas viviendas, granjas y pendellos estropeados por las llamas en medio del monte. Los efectivos antiincendios contemplan, entre la impotencia y el asombro, la huella dejada por las llamas, que provocaron la evacuación de más de cuarenta localidades en ocho ayuntamientos. La cifra de evacuados fue aumentando a lo largo de la jornada de este domingo hasta superar las ocho mil personas. En la extinción trabajaron unas 600 personas por turnos y diez medios aéreos entre helicópteros y avionetas.