El PP ha ganado las elecciones en Castilla y León, pero los resultados muestran que su estrategia de adelantar los comicios ha sido fallida: Alfonso Fernández Mañueco ha conseguido 31 procuradores, solo dos más que los que tenía, su intención de imitar a Isabel Díaz Ayuso y fagocitar a Ciudadanos, su socio hasta ahora, ha sido un fracaso. Sus escaños han ido a parar a Vox, que pasa de uno a 13 procuradores y su apoyo será indispensable si Mañueco quiere repetir como presidente. La extrema derecha ya ha reclamado la vicepresidencia de la Junta. Los populares concibieron el adelanto electoral con el objetivo de librarse de Ciudadanos y gobernar en solitario. Sus sondeos internos, decían, apuntaban a que podían hacerse con los 41 escaños necesarios para lograr la mayoría absoluta, pero sus estimaciones fueron descendiendo según se acercaba la fecha de las elecciones, con una caída más pronunciada durante la propia campaña. El PSOE pierde 7 procuradores y pasa a ser la segunda fuerza parlamentaria y Ciudadanos se descalabra y solo conserva un procurador de los 12 que tenía. Soria ¡Ya! se estrena con 3 procuradores, UPL sale reforzada con 3 procuradores. Por Ávila y Unidas Podemos se quedan también con un solo procurador. En los próximos días el PP afrontará la situación que viene tratando de evitar hace meses: la construcción de una coalición con Vox.