La falta de avances sobre un pacto comercial posbrexit ha llevado finalmente a ambas partes a cancelar un diálogo sobre el que todos considerabamos que estaban condenados a entenderse y ha acabado por enquistarse de manera irremediable. Londres señala con el dedo a Francia, que amenazó con vetar el acuerdo si considera que contiene demasiadas concesiones para los británicos, especialmente en las cuotas pesqueras. Para Alemania, y eso no ha cambiado en las últimas semanas, es necesaria la voluntad de compromiso de todas las partes si se quiere llegar a un acuerdo. Se espera que en breve tanto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen como el primer ministro británico, Boris Johnson, den más explicaciones sobre un divorcio sorpresa que de confirmarse afectaría seriamente a ambas partes.
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