Elon Musk ha dejado su cargo en la Administración y ante los halagos del presidente estadounidense, Donald Trump, a su labor como jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Su incursión en la política, aunque breve, ha sido incendiaria, con recortes agresivos y tensiones internas entre los miembros del Gobierno estadounidense. Su salida, anunciada en su plataforma X, se debe al límite legal de 130 días para empleados especiales del Gobierno. Musk ha agradecido las palabras de Trump y ha reiterado los progresos de su organismo. «En términos de una diferencia entre el año fiscal 2025 y 2026, superan los 160.000 millones, y la cifra sigue aumentando. Esperamos que supere los 200.00 millones pronto; el equipo DOGE está haciendo un trabajo increíble» ha subrayado. En apenas tres meses al frente, Musk despidió a 260.000 empleados federales y contratistas (el 12% del total), intentó desmantelar organismos como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor, y recortó contratos federales por valor de 32.000 millones de dólares. Aun así, quedó lejos de su meta inicial, consistente en reducir un billón de dólares el gasto público. Según cifras oficiales, DOGE solo logró ahorrar 175.000 millones. Pese a estar lejos de su objetivo, Trump ha celebrado que «el servicio de Elon a Estados Unidos ha sido incomparable en la historia moderna».