Estabilidad en las lonjas gallegas en 2020 a pesar de las dificultades ante la pandemia

lonxa de ribeira

Un informe sobre la primera venta de productos pesqueros frescos realizada el año pasado en las lonjas y centros autorizados de Galicia muestra que la comercialización de pescado se mantuvo prácticamente estable en relación con 2019 a pesar de las dificultades derivadas de la alerta sanitaria por el coronavirus. La subasta de las distintas especies de pescado sufrió un descenso del 2,4% en 2020, con algo más de 138.000 toneladas, lo que demuestra el esfuerzo realizado por la flota gallega durante el pasado ejercicio para abastecer de alimentos de calidad a la ciudadanía durante la pandemia.

Se trata de un esfuerzo que el sector realizó en muchas ocasiones a pesar de no ser rentable su actividad, como refleja el hecho de que la facturación por la venta de pescado cayó en mayor medida que las descargas, un 6%, con algo más de 300 millones de ingresos por su venta, puesto que el precio medio de los pescados cayó ante la menor demanda de estos productos.

El balance global de 2020 en las lonjas gallegas -incluyendo todas las especies- deja una caída del 5% en las cantidades comercializadas, hasta superar levemente las 150.000 toneladas, y una bajada en la facturación de algo más del 10%, hasta rozar los 413 millones de euros. Estos descensos se deben en buena medida a la evolución de la comercialización de los bivalvos, con una caída de las cantidades subastadas del 34% y de los ingresos obtenidos del 24%, como consecuencia de la menor actividad del sector marisquero durante buena parte del año por el cierre de la hostelería, el principal canal de venta de estos productos.

Esta evolución de las descargas y de las subastas demuestra que el sector pesquero resistió mejor que otras ramas de actividad de la economía gallego el impacto de la crisis por el coronavirus. Entre los datos positivos registrados a pesar de la pandemia está el precio medio de los productos del mar, que alcanzó en 2020 los 2,75 euros el kilo, lo que supone la tercera mejor cotización de la serie, que se remonta a 1997, tras bajar desde los 2,94 euros el kilo conseguidos un año antes.