Galicia no para de perder Autónomos

La afiliación de los Autónomos en Galicia cae en picado hasta las peores cifras de la serie histórica, al finalizar el mes de noviembre con 209.563 Autónomos, frente a los 211.287 con los que comenzamos el año.

Según los datos del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social la creación de empleo da síntomas de agotamiento y continúa la sangría de Autónomos. Hasta el mes de noviembre la Seguridad Social sumó 14.429 cotizantes al Régimen de Autónomos, crecimiento muy inferior al de 2.018, cuando en el mismo período el régimen de Autónomos sumó 49.460 cotizantes. La diferencia es más que evidente y muestra que estamos ante una desaceleración de la economía. La inestabilidad y parálisis política en la que llevamos instalados desde hace demasiado tiempo empieza a pasarnos factura, y como siempre, los Autónomos se llevan la peor parte.

Por Comunidades, crecen en número de Autónomos, Andalucía, Madrid, Valencia, Canarias, Baleares y Murcia. En cambio, lideran la pérdida de Autónomos Castilla y León, con 2.126 Autónomos menos, Galicia, que pierde 1.725 Autónomos y Cataluña, con una pérdida de 1.594 licencias en 2.019. Solo en este mes de Noviembre, Galicia pierde más de 500 Autónomos, cada día de noviembre Galicia pierde más de 15 Autónomos.

Por lo que se refiere a los datos por provincias, en Galicia la mayor bajada es para Lugo, que pierde en el período analizado la friolera de 721 Autónomos, seguido de A Coruña, con 542 Autónomos menos, Ourense con 511 Autónomos menos, y solo se salva Pontevedra, que aguanta con una pequeña subida de 52 Autónomos.

Por sectores, una vez más, el comercio muestra un descenso imparable y vamos abocados a una pérdida de 5.000 activos en el sector. La hostelería, sobre todo debido a la estacionalidad de Baleares es el sector en el que se pierden más activos en el pasado mes de noviembre.

Galicia no para de perder Autónomos mes tras mes. La parálisis es evidente y la sangría también. Falta de estabilidad política, falta de un gobierno y un parlamento que trabajen, inseguridad jurídica, elevados tipos impositivos, apoyos alocados al emprendimiento que se ven abocados al fracaso, y ausencia de verdaderos apoyos a los autónomos que resisten y continúan en activo. Es necesario un plan que fomente el autoempleo en sectores que puedan consolidarse y dotar a esos empleos de estabilidad y no seguir basándose en factores estacionales o puramente coyunturales. Crear mecanismos de financiación eficiente para los autónomos, un programa de relevo generacional que facilite la pervivencia de los negocios viables, eliminar trabas burocráticas, en definitiva, crear las condiciones para que los autónomos puedan trabajar dignamente y crear riqueza y empleo.