En el Día Mundial de las Montañas a Coordinadora “Eólica, Así Non”, apoyada en más de 170 colectivos de toda Galicia hizo un llamamiento a la sociedad gallega para que se movilice de nuevo frente a actual invasión eólica. Coristanco fue una de las 22 localidades gallegas en las que tuvo lugar una concentración delante de la casa del ayuntamiento. Además de los colectivos convocantes acudieron a la manifestación representantes de varias entidades ecologistas: Verdegaia, Adega, Asociación Agra, Asociación Ecologista Arco iris, Contraminate y representantes de distintos partidos políticos.
Las montañas gallegas son las principales víctimas de esta alocada y caótica onda eólica que se está viviendo en Galicia. Son los lugares preferentes de las promotoras para colocar sus megaproxectos eólicos, que despojan las montañas de prácticamente todos sus valores y funciones de carácter ambiental, paisajístico, cultural y socioeconómico para pasarán a ser meros polígonos industriales al servicio exclusivo del oligopolio eléctrico.
Los más de 300 proyectos de energía eólica que se encuentran actualmente en tramitación en el país, junto con sus líneas de evacuación y otras infraestructuras asociadas, tendrían un impacto singular e irreparable en el conjunto de montañas, picos, petoutos, cumbres, cordilleras, sierras, macizos, montes y otros tipos de elevaciones naturales en los que se prevén implantar. Incluso, acabarían poniendo en riesgo a supervivencia del rural gallego y el equilibrio ecológico del país. La red de montañas gallega abastece el país de la mayor parte de la demanda de agua y alimentos y está conformada por verdaderos santuarios de biodiversidad. Santuraios que aún preservan endemismos y hábitats de especial interese para su conservación en la lucha contra el calentamiento global, como pueden ser las brañas, lagunas, bosques húmedos, turbeiras…. También son el refugio de especies de flora y fauna singulares, de los grandes mamíferos amenazados o en peligro de extinción, de aves, murciélagos y otras especies que son garantizadoras del equilibro ecológico de Galicia.
Las montañas también representan las nacientes de los ríos y arroyos de los que nos abastecemos de agua, ofreciendo el 80% de los recursos hídricos que consumimos. Proporcionan también otros múltiples y variados servicios ecosistémicos como el control de la erosión del suelo, la regulación atmosférica, el paisaje, reservorio de nuestro patrimonio cultural, etc. Por lo tanto, la actual onda eólica estaría poniendo en un riesgo extremo la preservación de unos ecosistemas, -los de montaña-, que son fundamentales para la vida.
En Galicia, caracterizada por una grande dispersión poblacional y una fuerte identidad rural, las montañas son también hogar y medio de vida de una buena parte de la población gallega, a menudo olvidada y especialmente indefensa ante lo asoballamento de las empresas especuladoras de la energía que además cuentan con la connivencia de las administraciones públicas.
Por una moratoria inmediata y real frente a falsa moratoria del PP
Desde el primer llamamiento social masivo que se hizo en Galicia por una moratoria eólica, que se evidenció en la marcha reivindicativa del pasado 5 de junio en Santiago de Compostela, ni la Administración gallega ni la estatal hicieron nada para frenar esta onda incesante de proyectos eólicos en tramitación. Mientras tanto nuestro territorio se está viendo amenazado. En este rato más de 300 megaproxectos eólicos están en tramitación sumando en total 10.000 MW de potencia, lo que equivale al 43% del objetivo en potencia eólica para el 2030 en todo el Estado español. Además Galicia ya exporta más del 30% de la electricidad que produce.
Los colectivos participantes hicieron hincapié en la necesidad – cada vez más urgente – de paralizar todos los proyectos eólicos que están en tramitación, tanto en la Xunta cómo en el Estado. Que se deroguen el desfasado Plan Sectorial Eólico de Galicia y las “Leyes de depredación”, y que se diseñe, de forma participada, otra planificación eólica más justa con la sociedad gallega, nuestro rural y el entorno ambiental. De otro modo, se estaría dejando en manos del oligopolio eléctrico el futuro de nuestro territorio.
También destacaron que los colectivos y entidades que conforman “Eólica, Así No” están a favor de las energías renovables, necesarias para afrontar el reto climático, pero rechazan de cuajo el actual modelo energético y la forma en la que se está concibiendo la implantación de la energía eólica. Por eso, apelan al diseño de un modelo energético alternativo que se fundamente en la soberanía energética, en el fomento del ahorro y de la eficiencia energética, en el autoconsumo y en la gestión pública del recurso al servicio de la sociedad gallega.