Senda Nova | Monte Neme despidió el 9º Otoño en Marcha


El Monte Neme fue en esta ocasión el encargado de despedir un 9º Otoño en Marcha que piensa en la edición número 10 después de 56 rutas de otoño y de 170 actividades de este tipo. Monte Neme fue este domingo vigía en la oscuridad de la niebla que corta el paso a una realidad paisajística de envidia en el corazón de Bergantiños. Esa misma niebla que forja la personalidad propia de un país en humedad. Quizá la misma niebla de la incógnita, de la pregunta, de la intriga que cada bruja de la Eira de las Meigas exponía en los aquelarres. La misma de la indecisión sobre cada una de las leyendas al lado de uno de los montes más míticos de la comarca.

La incógnita del Monte Neme sigue marcada en un futuro incierto y un pasado de destrozo a causa de las canteras y de unas balsas que, después de seis años de que se desbordaran por fuera, siguen amenazando las parroquias de Cambre y Razo. La actuación en este tiempo se limitó a ponerlas en una moda instagramer, que utilizó de tontos útiles a cuantos pasan sobre la Eira para un selfie que tiene mérito solo desde hace pocos años.

Por si fuese poco el Monte Neme, saturado de plantaciones nuevas de eucaliptos, sufre la marginación de quien lo quiere por una conveniencia barata y curtoplacista. Lejos quedan los antiguos cultos en los que se veneraba el paisaje, el aire y el agua, elementos básicos que se esconden muy lejos de los playeros de pijo y los selfies horteras.

Es por eso que levantarse por la mañana para contemplar el esfuerzo de los sufridos caminantes a través de una jornada de lluvia es, sin más, una reconfortante recompensa. Más aún cuando las paradas para el conocimiento y la mejora como personas se unen a un patrimonio castreño marcado por los castros de Nión, Serantes y O Rodo, que aguantan, no sé como, las continuas e ilegales plantaciones de eucaliptos en alguno de sus perímetros.

De camino al Monte Neme.

El patrimonio enriquece esta ruta por las huellas del volframio, no solo en los propios restos de la minería en forma de casas de las minas, antiguas bocaminas o peligrosas chimeneas que afloran a la superficie en peligrosos agujeros. El itinerario que, en esta ocasión no pudo entrar en el vecino ayuntamiento de Malpica de Bergantiños, se engrandece con el patrimonio religioso de la iglesia de Oza y propio peto de ánimas, muy cerca del lugar de As Torres, donde existieron antiguas fortalezas defensivas. Y también de la memoria del volframio y de mil leyendas alrededor del círculo lítico de la Eira de las Meigas. Al lado de donde la capilla de Santa Cristina encontró tantos años cobijo cerca de la fuente del mismo nombre.

El punto y final de este 9º Otoño en Marcha deja un buen sabor de boca entre tanta restricción pandémica. El buen sabor de boca del esfuerzo ante las adversidades organizativas y unas dificultades meteorológicas que no consiguieron doblegar las rutas para el conocimiento que representa este Otoño en Marcha. Agradecidos quedan desde la asociación con los ayuntamientos de Carballo, A Laracha y Coristanco así como con Protección Civil de Carballo y todos cuantos voluntarios de la asociación pusieron tiempo para otra edición más de este proyecto.