Desde que Rusia comenzara a posicionar a sus tropas cerca de la frontera con Ucrania, al otro lado de la frontera ha ido creciendo también la aparición de algo más que tropas de la OTAN o equipos militares. Hablamos de soldados voluntarios.
Justin Dee es uno de ellos. «Llevo siguiendo este conflicto desde 2014, cuando Rusia se anexionó ilegalmente Crimea», nos revela el voluntario estadounidense, «y desde entonces he visto cómo se inmiscuyen progresivamente en los asuntos de otros países, como meten sus manos donde no deben. Lo han ido haciendo desde entonces, y he visto que está a punto de empezar de nuevo, así que he pensado en venir aquí y ayudar al pueblo de Ucrania».
El presidente Joe Biden anunciaba recientemente el envío de 3 000 soldados a la zona, pero Justin no es uno de ellos. Ha viajado voluntariamente miles de kilómetros desde su casa en Nueva York para unirse a una lucha que, según él, puede tener implicaciones mundiales.