Convocados por la Asamblea Nacional de Cataluña y Ómnium Cultural, pretendían lograr una gran demostración de fuerza. La Guardia Urbana de Barcelona cifró la participación en 350.000 personas, claramente inferior a la de la Diada del mes de septiembre. Hasta 550 organizaciones sociales, económicas, culturales y deportivas secundaron esta convocatoria en un manifiesto que denuncia las consideradas cómo “injustas condenas” de cárcel para los líderes independentistas. En la tribuna hubo coincidencia en señalar que el conflicto catalán no se resolverá con jueces y represión.”Haría bien el Estado español escuchando el clamor de las calles de Cataluña que exigen libertad, porque esta situación no se resolverá mientras haya personas en la prisión y en el exilio”, señaló el presidente de Ómnium, Marcel Mauri. Durante el acto se escucharon gritos insistentes a favor de la libertad y también de la unidad de acción del independentismo.
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