A Revolta – La Factoría – Diva Dance | Lo que ha sido, lo que es y lo que será


  • La instalación de diferentes firmas comerciales será una realidad en la zona de A Revolta en cuestión de pocos meses.

Lo que ha sido el epicentro de la diversión en la capital de Bergantiños durante décadas, se desmorona poco a poco ante la impasividad de unos, la resignación y nostalgia de otros muchos.

El proyecto de construcción de la Sala de Fiestas A Revolta fue realizado a mediados de la década de los 70 por el arquitecto carballés, José Manuel Rey Pichel, el cual sería socio de la misma durante más de 30 años, y que al mismo tiempo también creó los proyectos de los edificios del actual Ayuntamiento y de la Iglesia principal de Carballo. Construcciones en las que predominaba el hormigón a cara vista en su estado natural.

A Rey Pichel le acompañaban en la sociedad Sala de Fiestas Bergantiños, Gonzalo, Pablo, Paco, Pepe Mato, Pepe Calvo, Baldomero, Julio, Alfredo, José Añón, Jaime y Manolo.

Tras su inauguración el 24 de febrero de 1976 bajo el nombre de Sala de Fiestas A Revolta, infinidad de artistas de primer nivel, grupos y orquestas llenaron muchos sábados y domingos por la noche de alegría y diversión a varias generaciones de jóvenes y no tan jóvenes llegados de toda la comarca y alrededores. Pero además no hay que olvidarse de lo que llegó a ser el plato fuerte de la sala “el baile infantil” de los domingos por la tarde. Una sesión de cinco horas de música disco de todos los estilos, que comenzó cautivando a los más jóvenes y perduró en el tiempo acogiendo a público de todas las edades.

Un mito había creado un inconveniente añadido a la época, y es que alguna “señora” era reacia a que sus chicas llevasen minifalda, afirmando que no les hacía gracia el efecto espejo de la pista de acero inoxidable.

La sala sufrió una importante reconversión interior en el año 1986, cabina de dj colgada, barras de neón y luces de colores programables la adaptaron a los tiempos del resurgir de las grandes discotecas. También pasó de moda y tuvo que reinventarse.

Diez años más tarde se renovaría la fachada, los servicios comunes, el tejado y la pintura. Pero fue en enero de 1997 cuando se llevó a cabo la mayor remodelación interior del macro espacio de ocio. Un proyecto paralelo a la construcción de una discoteca nueva, la “Luna Mora” en el puerto olímpico de Barcelona, derivó en contactos internos con el estudio del prestigiosa firma Interdec, para plasmar en el interior de A Revolta una decoración futurista con la tecnología audiovisual más puntera. Video-generadores, robótica inteligente, fibra óptica -un gran equipo humano de más de 50 personas- y una inversión cercana a los 100 millones de pesetas de la época, rompieron todos los moldes en lo visual y práctico aplicado al ocio nocturno desde el 13 de junio de 1997 hasta finales el año 2001.

El concepto denominado La Factoría, (que pudo ser la fábrica, la pasión o la clave), pero se decidió lo primero, llegó a fidelizar a tal cantidad de público que incluso se batió el récord de asistencia a la disco a una sesión el domingo, fue el 31 de octubre de 1.999, día en el que fueron vendidas 5.250 entradas. El auge del momento de la sala y que al día siguiente era lunes festivo, contribuyó sin duda a generar ese pico de asistencia para la historia. Aunque la esencia de los 70 se mantenía en una disco chica en la planta baja.

A partir de ahí, ya estaba todo inventado, se comenzaron a realizar reformas parecidas en otras salas de la provincia, también en muchos pubs, pero ya nada sería lo mismo, ni siquiera su reconversión en Diva Dance al ser alquilada por un empresario de O Porriño.

Lo que es y no poco curioso es que 20 años después, el local sigue generando dinero, a ritmo de 3 euros el kilo de metal y 0,20 el de hierro, cristal o chatarra. Tras los meses fuertes de la pandemia, la actividad en el interior es frenética, en lo que va de año, muchas toneladas de metales salen a la semana del inmueble, teniendo en cuenta que la mitad de la obra estaba realizada en estructura metálica, tanto la sujeción del falso techo como la del tejado de uralita. Estructura de soportes de vídeo, luz y sonido, conductos del aire acondicionado y extracción, barras fijas, pista de baile etc. están siendo desmontadas a la luz del día, generando una media de 250 euros brutos cada jornada en materiales de metal de todo tipo, unos más preciados que otros. A este paso se prevé que quedará solamente en pie la zona de “no pista” de baile, dado que sus placas y la estructura son de hormigón.

Lo que será será, decía la canción de Alaska o de Shakira. Lo que está claro es que ninguna de las dos volverán a actuar en el escenario del “templo de la movida”. Novias si hay y más temprano que tarde sabremos lo que será.