En su mayor parte están situadas en la zona urbana, en las cercanías de zonas comerciales y/o de servicios; pero, también se da respuesta a una vieja demanda con la creación de un espacio para vehículos pesados en el polígono industrial de Bértoa. El alcalde, Evencio Ferrero, realizó en los últimos días un recorrido por algunas de estas áreas.
El nuevo aparcamiento para remolques y semi-remolques de Bértoa ocupa una parcela municipal de 4.200 metros cuadrados situada junto al complejo deportivo de As Eiroas, y que, como ocurre en la zona urbana, ya venía siendo utilizada por los vehículos pesados. Con la obra en marcha se habilitarán 42 plazas. El objetivo de la actuación es dotar al estacionamiento de las condiciones idóneas para ese tipo de uso, tanto en lo que se refiere al tipo de firme como a la accesibilidad. En este sentido, las obras implican la retirada de varios árboles, que serán sustituidas por una nueva franja vegetal en la que se plantarán 25 arbustos autóctonos y 25 fresnos. El proyecto se completa con otras mejoras, como la instalación de varias señales, el relevo de la actual barrera de acceso situada en la calle Cobre, que está en malas condiciones, y la instalación de dos nuevas en la calle Zinc, contribuyendo de este modo a mejorar la seguridad en las dos fases del polígono.
En cuanto a los estacionamientos urbanos, con la señalización horizontal y vertical concluyen las obras de acondicionamiento de cinco espacios urbanos que ya venían siendo utilizados como aparcamientos, pero que ahora, después de las obras de explanación, colocación de alcantarillas, zanjas y pavimentación con aglomerado, podrán ser utilizados de una manera más intensa y ordenada, gracias al pintado de las plazas, y mismo con mayor seguridad, gracias a la instalación de luminarias donde fue preciso. Se acondicionaron más de 8.000 metros cuadrados de superficie, creando unas 320 plazas distribuidas en cinco aparcamientos ubicados junto al Pazo de la Cultura, al Fórum Carballo, a la Biblioteca Rego da Balsa, en la parcela de los antiguos depósitos de agua del Chorís y en el cruce de las calles Río y Girona.