Carballo | Labarta Pose y Pérez Lugín. Una mirada troyana


Este sábado 27 de marzo a las 19 horas tendrá lugar en el Casino de Carballo la presentación del ciclo “A Troya en ruta”. Ciclo que nace con la intencionalidad de divulgar la figura de personas que tuvieron relación con la novela homónima de Lugín y su tiempo.

Primeramente, se proyectará el documental “A Compostela de la Casa de la Troya”, para una vez finalizado, proceder al desarrollo de una mesa-coloquio, moderada por el presentador del acto, el también Vicepresidente del Patronato Casa del Troya, Juán Carlos Díaz del Valle. El coloquio versará sobre la figura de Enrique Labarta Pose, estudiante en Santiago.

El acto contará con la presencia del Vicepresidente de la Diputación provincial, Xosé Regueira Varela, así como de Aser Álvarez, director de Arrainos Produccións y Benigno Amor, director del Museo casa de la Troya, quienes dirigieron el documental, al alimón. Además, contará con la presencia del actor y guía Suso Martínez, alter ego de la figura troyana por antonomasia, Casimiro Barcala, a quien da vida en los famosos roteiros troyanos que se escenifican en verano.

Pero, ¿quién es Labarta Pose?

Enrique Labarta Pose es un escritor y periodista gallego nacido en Baio (Zas) el 22 de julio de 1863. Conocido con el sobrenombre de “Quevedo gallego”, encuentra en la sátira humorística el leitmotiv de su obra. Escribió poesía y cuentos, además de fundar y dirigir periódicos y revistas. Podemos citar, entre otras: Galicia humorística y El País gallego, ambas en Santiago y ambas en 1888.

Estudió Derecho en la Universidad de Santiago y ostentó el cargo de funcionario de Hacienda.

Obtuvo ciertos premios y reconocimientos como el conquistado en el Certamen Literario Musical de O´Galiciano de Pontevedra en 1886 con “Unha corrida de touros en Noia”.

Falleció en el año 1925 y lejos de su tierra, en Barcelona.

¿Qué relación tuvo con Lugín?

Labarta y Lugín eran amigos, pese a que éste último era más joven coincidieron y compartieron confidencias. Estudió en Instituto de segunda enseñanza de Santiago de Compostela y se licenció en Derecho en 1884. Por su parte, Lugín llega a Santiago un año antes, en 1883, marchándose a Madrid en 1891, recién licenciado. Fue por tanto en ese intervalo, en el que el tiempo fraguó en la memoria y el corazón de ambos unas vivencias, relaciones y avatares comunes, desembocando en el río de la inspiración narrativa. Lo que sin duda alguna modelaría, tanto los retazos de personalidad, como los diferentes sucesos y episodios de los personajes del universo lugíniano.    

Los cuadros literarios del autor de La Casa de la Troya estaban impregnados de sus vivencias, de todas. Su narrativa era consecuencia directa de lo que había visto, oído, vivido, y a su especial manera, interpretado. Barcala son todos y ninguno y al mismo tiempo, el resultado de su vida universitaria compendiada en las páginas que narran las aventuras y desventuras del estudiante madrileño, Gerardo Roquer, protagonista de la novela, y a su vez, altavoz de todos los personajes que con él convivieron en la pensión de Doña Generosa Carollo.

Y es el propio Lugín quien afirma que los versos de Barcala son del gran Enrique Labarta. Y es que, ya solo el nombre guarda cierta eufonía, fácilmente observable en la comparativa Labarta versus Barcala. Aunque también con Camilo Bargiela. Sin duda, retazos de personajes respetados, admirados y queridos por Lugín.

Resulta llamativo la defensa que Don Alejandro hace de Labarta cuando proclama: ¡Gracias a Dios! Que alguien se acuerda del poeta imperdonablemente oscurecido, figura entonces principal y de la grey juvenil.

Prosigue Lugín, glosando sobre su figura al destacar el desenfado y la ironía zumbona, la socarronería y el “galleguísimo carácter”.

De justicia es también señalar las influencias que de otros personajes tiene Barcala.

Por una parte, la altisonancia en los discursos, de Alfredo Vicenti. Por otra parte, las aventuras estudiantiles, los bigotes impregnadores de carácter y la cuna tudense, de Bargiela. Y no podemos olvidar, de ninguna manera, a Jacobo San Gil. Importante figura en la Universidad compostelana, apelado “maestro de tunos” y donante de características mentales y físicas para con Barcala.   

El discurso de la despedida en Casa de Blanca habría contado con la elocuencia de Bargiela, no de Labarta. Puesto que el poeta de Baio había acabado su carrera en 1884, cuando Lugín comenzaba, mientras que el tudense le pondría el punto final en 1889. La coincidencia en el estudio de leyes es entre Bargiela y Lugín. Sin embargo, las influencias de Labarta Pose a la hora de exponer, su estilo y su manera de sentir, están presentes en este personaje clave de la novela.

En lo que concierne a la sempiterna Tuna Compostelana, señalar que es Barcala quien habla en el Teatro Principal cuando la Estudiantina se dispone a marchar de gira durante los carnavales. Al igual que Camilo Bargiela hizo en 1888, al albur de la mítica epopeya por tierras lusitanas, que la tuna se disponía a iniciar.

Por su parte, Labarta Pose tendrá su papel protagonista cuando el Presidente es Nietiño, en la tuna de 1890. Motivo aludido por Lugín cuando indica el papel directivo de Pepe Nieto.

Sí, es bien cierto, Barcala son todos y ninguno, pero sobre todo son Labarta y Bargiela.

Este sábado, y en Carballo, tendremos la oportunidad de descubrir la Casa de la Troya y sus secretos. Personificados en la figura del troyano de Baio, quien nos otorga una mirada gallega, pura y desenfadada que va más allá de un tiempo y unas circunstancias. Que influyó tantísimo en el autor de la novela, a todos los niveles. Quien sin duda supone un referente y fuente de inspiración eterna.

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO