Cuarta victoria de un Obra que sigue de dulce


Nueva victoria Obradoirista y van cuatro, en los cinco partidos disputados en su particular espectacular arranque de temporada en la liga Endesa.

Victoria por 85-76 ante un GBC Guipuzkoa que nunca se rindió, pero que acabó doblando rodilla, el pasado sábado a las 20:45 horas, en el parquet de un Fontes de Sar sin público por causa de la covid19.

Arrancaba el conjunto local con fuerza y entrega, trabajando cada posesión para llevarse el premio de la canasta. El sempiterno Birutis, otra vez mvp (20 puntos, 6 rebotes, 3 tapones y 27 de valoración) dominó la pintura y ganó claramente la pelea particular con los pívots visitantes Okouo y Echenique. Sobre todo, éste último, era quien marcaba la hoja de ruta táctica gallega. Ataque sobre el colombiano quién, con apenas 2 minutos en pista ya tenía 2 faltas personales en su casillero, haciendo la tarea de dominio del juego interior, un poco más sencilla. Como no podía ser de otra manera, Beliauskas (10 puntos, 3 rebotes, 1 asistencia y 7 de valoración) acompañaba a su compatriota con canastas, poniendo en marcha la maquinaria lituana y haciendo funcionar su especial conexión, en este primer cuarto. 8-0 en el minuto 3, para continuar 15-3 en el minuto 6.

Cambio sorprendente y repentino de la totalidad del exhausto quinteto santiagués, que paró un poco el caudal anotador local y finiquitó el cuarto con un 22-12. Bien pudo ser peor para los donostiarras con 5 pérdidas de balón por 2 obradoiristas, junto con un paupérrimo porcentaje en tiros de campo con 4 aciertos de 16 intentos en este arranque.

El segundo cuarto ya no fue tan bueno para Obradoiro. Bajaba sus porcentajes mientras que los de Marcelo Nicola no le perdían la cara al partido, aumentando su intensidad. A los de Santiago les salvaba los lanzamientos de 3 que minimizaban los errores en el resto de tiros, y también en las pérdidas, que ahora si acosaban a los compostelanos, en el correcalles en el que se estaba convirtiendo el encuentro. Finalizaba el segundo cuarto 42-35, y los dos conjuntos camino de vestuarios.

Tras el descanso emergió la figura de un “enorme” Czerapowicz (10 puntos, 8 rebotes y 2 asistencias, para firmar 16 unidades de valoración), quien anotaba, reboteaba, defendía, multiplicando sus prestaciones y haciendo buena tanto la labor de “basket control” de Pepe Pozas como el caudal anotador de Birutis. Álex Suárez (11 puntos con 3/3 en triples y 14 de valoración) también se unía a la fiesta desde la línea de 6,75 y Robertson, entraba por fin en el partido. Máxima diferencia del encuentro en este cuarto con 18 puntos y se cerraba el cuarto con un cuasi definitivo 69-53.

Pese a todo, GBC no se rindió y siguió porfiando tratando de ponerse a menos de 10 puntos y poder entrar en partido. Se acercó 71-59 en el minuto 32 y lo seguían intentando, merced, sobre todo a cierta relajación compostelana. Robertson ponía la puntilla en el minuto 39 con un triple, estableciendo la diferencia en 13 puntos, 85-72 en el minuto 39. Aun así, el coach local incitaba a seguir, conocedor de la importancia que puede tener en el futuro el average entre equipos de la “misma liga”. Pepe Pozas erraba el último lanzamiento y la diferencia de 9 puntos señalaba el final del partido, 85-76.

Apuntaba Moncho Fernández la importancia de esta victoria, cimentada en el esfuerzo, lucha y entrega ante un equipo que nunca le perdió la cara al partido. Destacando como fundamental el dominio del rebote (38 por 23), asignatura que traíamos pendiente de Bilbao junto con la reducción de pérdidas de balón.

Cuarta victoria Obradoirista, 3 de 3 como local y 2 salidas con otra victoria y una única derrota en Bilbao. Con la importancia añadida de que han sido ante los equipos llamados a pelear con el Obra por los mismos objetivos: permanencia e ilusión por ser quien dé la campanada este año.

Próximo partido si la covid19 lo permite, martes 20 de octubre en la capital de España ante el todopoderoso Real Madrid. Quién sabe, quizás llegó la hora de subirse a las barbas de un grande.

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO