Según los investigadores, lo que hacía era, principalmente, vender productos de electrónica en tiendas de internet falsas. Lo más habitual era que al finalizar el proceso de compra solo dejara hacer transferencia bancaria. Manejaba cientos de cuentas, a nombre de otras personas. Hay veces que incluso robaba los datos bancarios de la víctima, con lo cual acababa dejándola sin dinero.
Lupin, así se hacía llamar, usaba diferentes identidades y no vivía más de una semana en el mismo sitio, mayormente hoteles de Madrid. Otro detenido, presuntamente, le captaba las personas que ofrecían sus datos para que pudiera tener un gran entramado de cuentas y teléfonos móviles. El tercer colaborador apresado es informático.
Se decretó el ingreso en la carcel sin fianza para los tres. Como se calculan un gran número de víctimas de estos calotes, la Guardia Civil habilitó una página web para canalizar todas las denuncias.