El COVID-19 paraliza el deporte mundial

dpm.

El 20 de enero quedaba suspendido el Campeonato del Mundo de Atletismo en pista cubierta que tenía que disputarse en Nanjing. Casi de inmediato fue anulada la Copa del Mundo de esquí que tenía el quince y el dieciséis de febrero como fechas de celebración. El andazo de cancelaciones comenzó a acelerar su progresión con la suspensión de los grandes premios de Qatar y de Tailandia de MotoGP el día treinta, cuando ya se sumaban 170 muertos. El doce de febrero caía aplazado el Gran Premio de China de Fórmula 1 y en el Golfo Pérsico Bahrein anunciaba la disputa de su prueba automovilística la puerta cerrada el 22 de marzo. El Tour de los Emiratos Árabes fue suspendido el 27 de febrero, ese mismo día a organización del Masters 1000 de Indian Wells anunciaba la cancelación del torneo de tenis estadounidense para evitar los contagios con COVID-19. El miércoles nueve de marzo Italia anuncia el cierre para todos los eventos deportivos, mismo la Serie A. El Calcio se blindaba hasta el 3 de abril, como mínimo, en el país que está padeciendo el foco más activo de la pandemia luego de China. Quedaba por saber como reaccionaban las grandes ligas y los torneos de élite. Después de no pocas erráticas decisiones como partidos a puerta cerrada y celebraciones fuera del estadio, se suspende la Europa League y la Champions. Una toma de decisión que afecta ya a todos los deportes. Y las Olimpiadas, a pesar del ya encendido de la antorcha, peligran más que nunca.