El Real Madrid sufre ante un Obradoiro color de rosa


Se presentaba, éste sábado, el actual campeón de liga, en un Fontes do Sar lleno hasta la bandera, enrabietado por su última derrota europea en Kaunas, ante Zalguiris el pasado jueves. Lo cual podía presumir un cansancio, que estos trasatlánticos de Euroliga, están más que acostumbrados a sobrellevar y que compensan con unas plantillas desmedidas en talento, esfuerzo y calidad.

Ante tal tesitura, se presentaba un Obradoiro vestido de rosa, en su particular manera de unirse  a la lucha contra el cáncer de mama, de toda la liga Endesa. Con un plan de partido claro y una marcada línea a seguir. La primera mala noticia era la baja de Vasileadis por un traumatismo directo en el tríceps del brazo derecho, siendo sustituido por el jugador del filial Villadóniga.

Lejos de, esta circunstancia, amilanar a los de Santiago, empezaba el Obradoiro el partido con una puesta en escena magnífica. Sorprendía Moncho Fernández dejando en el banquillo a su pistolero Magee, buscando mayor defensa y presencia física con Muñoz y el sueco, Czerapowizc, en el quinteto titular. Tras un inicio bueno de los blancos, Obra empezó a defender mejor y anotar con más facilidad. Dejan Kravic, imperial, con un mate cruzando la pista, más tiro lbre adicional, y un triple de Czerapowizc, ponían un esperanzador 23-19 en el marcador al finalizar el primer cuarto.

El segundo comenzaba con un Obra que aumentaba su ventaja, hasta que los visitantes metieron una marcha más en intensidad, lo cual,  unido al acierto de Laprovittola, con 12 puntos en 3 minutos, volteaban el marcador, 32-38 minuto 16, para irse a vestuarios con 37-44.

Se reanudaba el partido y junto al papel de Kravic destacaba también, el sensacional trabajo, que no se ve, de Muñoz. Mike Daum se unía a la fiesta y el Obra se acercaba 49-53, minuto 26. Sin embargo, mientras los locales empezaban a mostrar signos de cansancio físico, las rotaciones de Pablo Laso permitían, al equipo merengue dar otro golpe de autoridad. Era el momento del protagonismo para  Causeur y Deck, quienes estaban frescos y llevaban la máxima diferencia en el luminoso, 52-65 en el minuto 29, para acabar el tercer cuarto con 57-65. El Obra necesitaba de respiración asistida, pero salvaba un match point para seguir vivo y en la pelea.

Ponía el equipo gallego  toda la carne en el asador y merced a una defensa trabajada, intensa y efectiva, renacía cual ave fénix de sus cenizas.  Daum encendía  la “caldeira de Sar” con la jugada del partido, por el momento, significado y repercusión: mate espectacular y tiro libre adicional. El público enfervorizado aumentaba su presión y jugaba su particular encuentro. Sendos triples del americano y de Brodziansky dieron la vuelta al marcador. Los de casa se adelantaban 73-71, restando 5 minutos por jugar.

Tiró entonces el campeón de oficio y calidad, con Campazzo, Llul y Rudy sensacionales, y mostrando galones para  lograr un parcial de 0-12, que enterró definitivamente las aspiraciones santiaguesas. Por el contrario, Calloway,  tomó un par de malas decisiones seguidas, transformadas en errores y el Obra, acabó muriendo en la orilla tras nadar lo indecible en aguas bravísimas. Concluía el partido con la victoria del Real Madrid por 76-83, alzándolo en lo más alto de la clasificación, amén de convertirlo en el único equipo invicto en liga.

Pese a todo, la afición reconoció el encomiable y enorme esfuerzo de los suyos con una sonora ovación para despedirlos.

Otro buen partido del Obradoiro ante los muy grandes que no tuvo recompensa final en forma de victoria. Aún así, y en cuanto el durísimo calendario inicial de un poco de tregua en su exigencia, los resultados acompañarán. Este es, sin duda,  el camino a seguir. Eso sí, también, fuera de casa.

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO