Esperpento del Obradoiro en Andorra

Cedida.

Nueva derrota del Obradoiro, en el primero de sus partidos aplazados como consecuencia de los contagios covid19, que asolaron a la plantilla compostelana hace casi 2 meses. Esta vez, en el Principado pirenaico y ante Morabanc Andorra, ayer martes a las 20.30 horas con un amplio 90-71.

Y es que, el “chef” compostelano, Moncho Fernández, no fue quien de sacar rendimiento a una plantilla muy tocada en lo físico y terriblemente desacertada en el juego.

 Su plato salió malo de solemnidad. Escasa cocción en el tiro exterior con unos paupérrimos porcentajes: 41,93% en tiros de 2 y 36,6% en triples, mientras que Andorra firmaba 51,35 % en tiros de 2 y 50% en triples. Soso en el rebote: 28 visitantes por 42 locales y poco hecho en el tiro libre: 10/13 Andorra por 12/19 Obradoiro. Todo ello aderezado con la aguada vinagreta de las ya tradicionales pérdidas de balón y regalos, con muchísimas segundas opciones para los de Ibón navarro. Resultado, 19 puntos de diferencia y la necesidad de que un Chicote del baloncesto aplaque esta pesadilla en la cocina de Obradoiro. Urge una recuperación mental y física. El parón por la Copa del Rey da un margen de más de 2 semanas que los de Santiago deben emplear para conjurarse en el tramo final de liga y volver a recuperar las sensaciones del inicio del campeonato.

Comenzaba el partido con una pérdida de balón local, un espejismo, pues los gallegos comenzarían su carrusel particular de concatenación de errores. Por su parte, Andorra también se mostraba errático, permitiendo que, con la salida de Koniaris, Obradoiro apretara el luminoso, 14-10 en el minuto 8. Pese a todo, Obradoiro se empeñaba en no aprovechar sus oportunidades. Baste citar como ejemplo las 7 segundas oportunidades que los andorranos consiguieron en el primer acto y que no castigaron con demasiada virulencia, pudiendo ser mucho peor.

Jelineck (15 puntos, 3 rebotes y 3 asistencias para firmar el mejor expediente andorrano con 15 de valoración) se mostraba intratable, con gran acierto en el tiro de 3, junto con Paulí (14 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias y 14 de valoración), quién se unía a la particular fiesta del checo.

Por parte visitante respondía con el primer triple de 6 intentos gallegos, el mvp ayer, Jake Cohen (14 puntos, 5 rebotes, 1 asistencia y 16 de valoración). Resulta llamativo ser el jugador más valorado con 16 unidades, reflejo claro de la tónica general de desacierto del encuentro.

Finalizaba el cuarto con 18-13 y la sensación de que el marcador no reflejaba todo lo malo que podía haber sido.

En el segundo cuarto la anotación fue todavía más baja, 15-11. El primer punto Obradoirista llegó poco antes del ecuador del acto y de tiro libre. A continuación, Enoch anotaba de 2 y un triple estratosférico al límite de la posesión. A lo que habría que añadirle 2 tiros libres anotados por Oliver y un triple casi al final del cuarto de Beliauskas, que maquillaba ligeramente el resultado. Este fue el bagaje ofensivo visitante.

Por parte andorrana, el caudal ofensivo fue un poquito mejor, pero con 15 puntos no era quien de matar el “partido. Jelínek era el único capaz de ver el aro con cierta solvencia y el partido se iba al descanso con 9 puntos de diferencia, 33-24 para los de casa. Guarismos de partido de juveniles.

Restaba un mundo por jugar y la cosa pudo pintar aún más fea, si Andorra hubiese tenido un poco más de acierto ofensivo.

Parecía que Obradoiro reaccionaba en el arranque. Primera jugada y triple de Oliver, ponía el partido en 6, 33-27 minuto 21. Falsa alarma, el equipo de los Pirineos, liderado ahora por Senglin, reaccionaba con un parcial de 10-0, 43-27 en el minuto 24.

Sin embargo, Obradoiro no se rendía, los locales se cargaban de faltas: Hannah y Jelínek acabaron con problemas de personales y apareció Daum (13 puntos, 2 rebotes, 1 asistencia y 9 de valoración) anotando y dejando el partido en 7 de diferencia, 46-39 minuto 27. Pero a cada atisbo de reacción visitante, el conjunto local respondía con un contundente arreón. Controlando en todo momento la “distancia de seguridad” y sin dejar que Obradoiro estuviese nunca a “tiro de piedra”. Nuevo parcial de 11-3 y el tercer cuarto se cerraba con 24-18 y un global de 57-42.

Y ese último cuarto mágico necesario para voltear el marcador, tampoco se dio. Andorra se limitó a aprovechar las ventajas que concedía Obradoiro, anotaban triples y respondían los amagos de reacción y rachas castigando con efectividad en el lanzamiento. Lo que no hubo en los 2 primeros cuartos, apareció en el último. Se anotaron más puntos que en toda la primera parte, 33-29 en un parcial, también para Andorra y 90-71 para finalizar el encuentro.

Derrota dura para Obradoiro que deja tocado un plantel que veía opciones de ganar el partido en la previa, tal y como señalaba Cohen. No pudo ser y esperemos que la culpa sea del covid y las secuelas que arrastra. La lógica así lo dicta. De no ser así, sería muy preocupante.

Parón que le viene que ni pintado al equipo gallego, bien para lamerse las heridas, bien para recuperar el tono físico y psicológico, en una plantilla que, a día de hoy, maneja ritmos claramente diferenciados.

Clarificador resulta que entre Robertson y Birutis, los máximos artilleros compostelanos, ayer anotasen unos paupérrimos 8 puntos. De ellos, solo 1 el lituano, quien volvió a mostrarse muy fallón en la línea de personal.

Muchos deberes por hacer, y toca aplicarse en la tarea. Próximo partido en el Multiusos Fontes do Sar contra el temible C.B Canarias, el domingo 28 de febrero a las 12:30 horas. Buena oportunidad para ver mejoras fehacientes.  

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO