La toxina ataca al longueirón y a la navaja en Corcubión y Fisterra


Los buceadores que se dedican al longueirón y a la navaja en Corcubión y Fisterra están indignados por el cierre cautelar de su área de trabajo tras detectarse elevados niveles de toxina en algunas especies. A consecuencia del cierre le tiraron las capturas de este martes. Piden que se agilicen los protocolos para poder aprovecharlas y no perder días de trabajo por una toxina que según sus muestreos no les afecta. Se quejan además de que la lentitud de los protocolos propicia la mortandad de las capturas y que no se aprovechen para repoblar. Las pérdidas del paro para este colectivo ascienden a unos 4.000 euros por día.