La Unión de Consumidores de Galicia alerta de los peligros de los créditos rápidos

La tasa de ahorro de los hogares españoles se sitúa en mínimos históricos y representa solo el 4,9% de la renta bruta de las familias, según recoge el último Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España. Ante la falta de liquidez en épocas de gastos extra como el verano, la demanda de los créditos rápidos aumenta. Este tipo de préstamos tienen tres características clave: no necesitan de grandes avales para ser aceptados, se tramitan en un período muy corto de tiempo -incluso en el mismo día- y tienen un tipo de interés de más del 20% y, en casos muy graves, del 1000%. Además, es probable que admitan solicitudes de personas inscritas en registros de morosos, lo que puede derivar en un gusanillo de deudas de la que será muy difícil salir. Hay que recordar que este tipo de préstamos no cuentan con una regulación legal específica, con el cual la norma que se le aplica es la relativa a los créditos de consumo (Ley 16/2011, de 24 de junio) que deja sin protección a las personas consumidoras cuyos créditos no superen los 199 euros. En los últimos tiempos se está observando que los créditos rápidos no solo se están solicitando para hacer frente a pequeños imprevistos o deudas, sino que también se usan para financiar bienes y servicios que no son de primera necesidad, como puede ser financiar un evento (bodas, bautizos, comuniones) o viajar. Una tendencia preocupante al tratarse de préstamos con condiciones abusivas y no de todo transparentes. Desde la Unión de Consumidores de Galicia (UCGAL) llaman a la precaución a la hora de solicitar un crédito de estas características y recomiendan solicitar siempre toda la información relativa a las condiciones del mismo y guardar una copia del contrato.