“Un nuevo desastre medioambiental amenaza nuestras costas: de la marea negra del Prestige la marea blanca de pellets. Exigimos responsabilidades!” Diferentes asociaciones medioambientales y políticas piden tanto el gobierno español como el gallego que actúen de manera inmediata ante uno nuevo desastre natural sin precedentes y cuyo impacto en nuestro medio puede ser irreversible.
Desde el día 13 de diciembre 2023 comenzaron a encontrarse grandes cantidades de pellets de plástico, en sacos de mínimo 25 kilos, dispersos en las rías bajas, especialmente en la ría de Muros y Noia. Los sacos llevan el nombre de la empresa Bedeko Europe, con sede en Polonia. Los sacos se encontraron mayoritariamente abiertos y perdiendo gran parte de su carga tanto en los arenales como principalmente en el mar.
Todo apunta hacia el reporte de una pérdida de mercancía de 6 contenedores de un buque el pasado 8 de Diciembre, a la altura de Viana do Castelo, Portugal. Como mínimo, uno de estos 6 contenedores llevaba pellets, pero no se sabe de momentos cuantos sacos llevaba el contenedor, ni lo que contían el resto. A La fecha de este 3 de enero se estimaba que se habían recogido ya unos 52 sacos, pero siguen llegando noticias de pellets dispersos y sacos apareciendo en varias playas de las Rías Baixas. Continúa la crisis climática con sacos vacíos flotando por las aguas de las rías, al igual con los pellets dispersos principlamente desde Muros hasta Ribeira. Se desconocemos, desde la asociación Noia Limpa, cómo es la situación actual en otro puntos de Galicia. En la jornada de este jueves también se denunció la aparición de sacos en la Illa de Arousa, ensanchando aun más el territorio afectado, que se prevee que pueda aumentar a toda la costa atlántica gallega en las próximas jornadas.
De momento, ni la Consellería del Mar, ni el Gobierno Gallego ni el Gobierno Español facilitaron la recogida de estos plásticos. La Consellería del Mar, se limitaba este jueves a informar de que emitirían próximamente una carta informativa a los ayuntamientos afectados informando del protocolo de actuación y el procedimiento de compensación de los costes de recogida de estos residuos por parte de la empresa armadora del buque. Por su parte, los ayuntamientos más afectados, principalmente Muros, Porto do Son y Ribeira, ya informaron de la insuficiencia diera protocolo mientras no colaboren activamente otros organismos en la recogida, que de momento sigue solamente en las manos de los voluntarios, activistas y personal de los ayuntamientos.
La Asociación Noia Limpia está utilizando las redes sociales para recibir información de personas particulares preocupadas al encontrar estos sacos y grandes cantidades de pellets de plástico en las playas de varios ayuntamientos. La plataforma Noia Limpia fue la encargada de la difusión de este nuevo desastre y llaman la ciudadanía a colaborar en la detección de nuevos puntos de vertido en nuestras costas, vigilando los arenales que tengan próximos y comunicando los avistamientos de pellets a Noia Limpia en sus redes.
Este jueves a alcaldesa de Muros, María Lago, convocó una rueda de prensa para alertar de que los municipios “no tienen capacidad para asumir la limpieza de todas las partículas que están llegando a la costa” y que, de no actuar temprano el resto de administraciones, esto puede derivar “en catástrofe”. “Actuaremos, pero solos no podemos atajarlo”, alertó. Además, la mandataria recalca la necesidad de establecer un plan de acción por parte de las instituciones superiores.
QUE SON LOS PELLETS?
Estos pellets son microplásticos de un tamaño de menos de 5mm lo suficientemente pequeños como para ser arrastrados por el viento y flotar en el agua. La medida que permanecen en medio se van descomponiendo y haciéndose aun más pequeños. En este caso, los sacos estaban identificados como estabilizadores de luz UV. Por su pequeño tamaño y peso ligero, es casi imposible limpiarlos una vez que se esparzan por las playas.
Además de su toxicidad inherente, son “imanes” capaces de absorber toxinas y otros productos químicos nocivos como son los contaminantes orgánicos persistentes (COP) que pueden ser consumidos por otros animales o fragmentarse y ser ingeridos por el plancton marino, entrando con facilidad en la cadena trófica. Además, los propios pescados pueden morir al ingerir estos pellets y sentirse saciados cuando no lo están. Se estima que entre 52.140 y 184.290 toneladas de pellets se perdieron en el medio ambiente en 2019. Esto sería equivalente a la pérdida de entre 21.000 y 73.000 camiones de pellets cada año (IU Monitor).