Nuevo Obradoiro. Licencia para soñar


Si el mítico agente, James  Bond, tenía en el doble cero de su famosísimo número 007, licencia para matar, el único representante gallego en la liga ACB, la segunda liga más potente y dura del mundo, tras la NBA, tiene en su O, de Obradoiro CAB, licencia para soñar.

 El equipo compostelano inicia una nueva campaña en la máxima categoría del baloncesto español, su novena consecutiva, plena de ilusión y con ganas de superarse. Y, si bien el objetivo primordial es la permanencia, según vaya avanzando el calendario, si el equipo se va acoplando y funciona, entrar en la Copa del Rey o en el play off por el título,  como en la temporada 2012-2013, podría verse como algo factible. Por supuesto siempre, partido a partido, sin perder la perspectiva de permanecer otro año más en ACB, como meta clara y fundamental.

Tras un pasado final de liga durísimo, donde consolidó su permanencia en la última jornada del Campeonato, la confección de la nueva plantilla se presentaba muy complicada. Ocho jugadores abandonaban la disciplina del club del Multiusos Fontes do Sar: Sabat, Obst, Llovet, Hlinasson, Laksa, Simmons, Singler, y el testimonial y cedido para las últimas jornadas,  Costa. Tocaba remangarse y poner manos a la obra (nunca mejor dicho) y tanto el director general José Luis Mateo, como el entrenador Moncho Fernández y su equipo técnico, lo hacían sin titubeos. La garra y el corazón de Llovet, los triples de Simmons y Obst, la capacidad de echarse el equipo a la espalda de Singler, etc, constituían una tarea ardua complicada.

La plantilla seguía contando con Vladimir Brodziansky, Maxime De Zeew, Kostas Vasileadis, Nick Spires, David Navarro y Pepe Pozas, quienes confirmaban su continuidad. Un buen punto de partida pero necesitado de refuerzos, buenos y numerosos.

El primer fichaje sería Earl Calloway, un base de 1,91 cm y 35 años. La temporada pasada jugó en la liga turca en el Afyonkarahisar Belediyespor. Nacido en USA, pero internacional con Bulgaria. Jugó en varias ligas y entre ellas, en la ACB, tanto en Cajasol como en Unicaja Málaga, por lo que es un perfecto conocedor de nuestra máxima competición. Aporta experiencia, capacidad de dirección y anotación. Jugador de jerarquía y con buenas decisiones a ambos lados de la cancha.

 Poco después llegaba Álvaro Muñoz, ala-pívot de 1,97 cm y 28 años. Procede del Manresa Viene como jugador nacional importante, en una apuesta a largo plazo. Gran aportación en los intangibles del  basket, es un jugador de equipo, comprometido y luchador.

El internacional sueco Chris Czerapowicz, del Nizhny Novgorod ruso, era el siguiente en estampar su firma con el Obra. 2,01 cm y 27 años. Alero alto, destaca en el tiro de tres, puede ayudar en el rebote y jugar puntualmente de 4. Viene en plena madurez deportiva.

A continuación, Fletcher Magee, escolta americano de 1,91 cm y 22 años abría la veda de los jóvenes. Especialista consumado en el lanzamiento de tres puntos. Anotó 158 en 35 partidos en su última campaña. Unido esto a lo hecho en las 2 campañas anteriores, le hace ser el poseedor del record de triples anotados en la historia de la NCAA.

Más tarde, llegaba el turno de Dejan Kravic, Serbio, nacido en Bosnia y con pasaporte canadiense. Jugador de 28 años, muy alto, con 2,11 cm. Ganó el año pasado la FIBA Champions League con la Virtus de Bolonia. Es un 5 experto y efectivo, ágil y con envergadura. Capacidad de bote y de resolver con ambas manos cerca del aro. Enérgico y conocedor del juego. Será importante su rol en defensa.

Para rematar, la guinda del pastel, en la persona de Mike Daum. Americano, de 2,06 cm y 23 años, procedente de la Universidad de South Dakota. Notable capacidad anotadora tanto en el poste bajo como en el lanzamiento exterior. Polivalente y ganador de su conferencia, la Summit League, en 2016, 2017 y 2018, siendo MVP los 3 años y elegido jugador del año en el 2017, 2018 y 2019. Aunque notará la exigencia física de la liga Endesa, irá preparándose para la dura y bella temporada que se presenta. Además, tiene como meta en su carrera, el llegar a la  NBA, sin prisas ni plazos.

Con este plantel, el Obra considera cerrada la plantilla para la temporada 2019-2020, siempre y cuando no surjan imprevistos de última hora o aparezca una oportunidad irrenunciable. La temporada se presenta pues,  apasionante…con el sempiterno miudiño y el clamor del Forza Obra.

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO