Un barco a la deriva llamado Obradoiro


Nueva derrota de un Obradoiro que navega a la deriva. Esta vez ante Estudiantes, uno de los equipos de “su liga”, ayer miércoles a las 18 horas en el Fontes do Sar por 87 a 91. En el segundo de los tres partidos aplazados por los casos de Covid19 que hubo en el conjunto compostelano.

Y es que, a día de hoy, el Obra pinta mal: mal en ataque, muy mal en defensa, viéndose superado en todos los aspectos del juego, salvo en rebotes, donde capturó 34 frente a los 29 colegiales. En todo lo demás, nefasto: 17/27 por 23/41 en canastas de 2 (lo más ajustado), 12/31 por 13/29 en triples, 16 por 20 en el apartado de asistencias. A lo que hay que añadir 6 puntos frente a 15 tras perdida y 3 por 12 puntos en segundas oportunidades. Estadísticas muy favorables a Estudiantes.

Arrancaba el encuentro con un 0-7 de parcial para los de Jota Cuspinera, quienes salían más enchufados, con más intensidad y conscientes de la importancia del encuentro. La consigna colegial era clara, parar el juego de poste bajo, donde sabían que podían sufrir. Y a fe que lo consiguieron. Tardó el Obra en anotar su primera canasta, y lo hacía por mediación de Daum (20 puntos, 8 rebotes, 2 asistencias y 21 de valoración), quien anotaba tras rebotear un fallo anterior.

Estudiantes, espoleado por el acierto, estiraba su ventaja, 4-14. Ahí Moncho Fernández decidió parar el partido con su primer tiempo muerto.

 Apretaba su defensa Obradoiro y se acercaba en el marcador. Sin embargo, el lastre de fallar los 7 triples que intentó condenó al conjunto local a cerrar el cuarto por debajo, 18-24.

El segundo cuarto empezó con la mejoría compostelana. Llegaron 3 triples casi consecutivos, uno de Muñoz y 2 de Beliauskas (13 puntos, 3 rebotes, 3 asistencias y 17 de valoración), mientras que la dupla Cohen-Enoch cerraban la pintura. Precisamente éste último, empataba el encuentro 31-31 en el minuto 15. A pesar de ello, las buenas acciones de Barea (13 puntos, 4 rebotes, 5 asistencias y 20 de valoración) y Roberson (no confundir con el canadiense de Obradoiro) sostenían a los del Ramiro de Maeztu, los cuales volvían a despegarse en el marcador, 37-48 en el minuto 20. Pese a todo, acabaría el cuarto por debajo de la barrera psicológica de los 10 puntos, merced a 2 tiros libres del Robertson obradoirista. 39-48, nueve puntos de diferencia y los dos conjuntos al túnel de vestuarios.

Salían ambos equipos al segundo tiempo de igual forma que lo habían comenzado. Estudiantes disparaba su ventaja. El mvp de ayer, Avramovic (33 puntos, 4 rebotes, 5 asistencias, para firmar 35 unidades de valoración) anotaba las 4 primeras canastas visitantes. Sencillamente, el mejor, imparable, incombustible, mostrando un repertorio propio de un crack de muchos quilates. Obradoiro lo intentó todo para frenarlo, cambio de jugadores para defender sus 1 contra 1, ajuste defensivo para evitar su pick and roll, pero nada funcionó, o nada se hizo bien.

Por si esto fuera poco, apenas iniciado el cuarto se lesionaba la rodilla en una acción fortuita en defensa Pepe Pozas, al saltar para tratar de oponer resistencia a un contrataque visitante.

Los árbitros paraban el encuentro al verle tirado en el suelo doliéndose del percance. Toda la responsabilidad pasaba a manos del turco Ozmizrak (16 puntos, 3 rebotes, 6 asistencias y 21 de valoración), casi la única buena noticia que dejó el encuentro. Sobresaliente actuación del base en su segundo partido de la temporada tras lesión. Le falta ritmo de competición, pero no le pesó la responsabilidad, haciendo cada vez más y mejores cosas.

Afectaba en principio la lesión del base malacitano y los madrileños despegaban en el marcador. Dos triples del ex Obra Alec Brown (16 puntos, 3 rebotes, 1 asistencia y 15 de valoración) y el luminoso que señalaba 46-63 en el minuto 25. Apretaba los dientes el Obra y reducía la ventaja tras un parcial de 14-4. Llegábamos a los últimos 15 segundos con 60-67 y balón para los gallegos, con opciones de reducir hasta 5 o 4 la diferencia en la antesala del último cuarto. Y ahi Daum, se equivocó. En lugar de agotar la posesión con una jugada, voló para intentar un coast to coast precipitado, perdiendo el balón y dejando la última bala del tercer cuarto en manos del infalible Avramovic, quien anotaba 2 puntos más y estiraba la ventaja hasta los nueve. 21-21 en el tercer cuarto y las cosas que seguían igual que al descanso.

El inicio del último cuarto fue más de lo mismo. Estudiantes marcando el ritmo, Abramovic haciendo lo quería y la ventaja desatada. Llegamos al minuto 35 con 65-85, 20 de diferencia y el partido roto. Sin embargo, en un golpe de fe, coincidiendo con el serbio en el banquillo, el Obra apelaba a la épica. Parcial de 17-2 y los compostelanos que se ponían a 5 de diferencia, 82-87 en el minuto 39. Increíble después de lo visto, la remontada podía consumarse. Y ahí, Brown en el límite de la posesión anotaba de 3, dando la puntilla.

Finalizaba el encuentro con un triple lejano de Ozmizrak en el último segundo que dejaba el electrónico en el 87-91 final. 4 de diferencia y con 27 puntos locales en el último parcial.

Pese al mal partido, Obradoiro demostró raza y aunque no fue suficiente, no se dejó ir como ante Tenerife. De no haber mediado una falta en ataque y una perdida por pasos, quizás hubiesen culminado con otro milagro del Apóstol. No pudo ser y los de Santiago se complican la vida y mucho. De no haber reacción, los problemas irán a más y la salvación se pondrá en tela de juicio.

Próxima estación, domingo 7 de marzo a las 19 horas ante Baskonia. Nuevamente en casa y a esperar mejoría, aunque no sea precisamente el mejor rival a tal fin.

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO